Con el debate por la legalización de las plataformas digitales de transporte paralizado en comisión en el Concejo Deliberante, el Retrato salió a consultar a los choferes de taxi que trabajan las calles de Mar del Plata. El diagnóstico fue el de una resignación a que las apps existan, pero desconfían de que el municipio tenga voluntad real de controlarlas.
El Concejo Deliberante comenzó a debatir un proyecto oficialista que busca legalizar el funcionamiento de las aplicaciones de viajes mediante la creación de un Registro Municipal de Prestadores. Y mientras algunos sectores gremiales piden “cancha inclinada” a su favor mediante la desregulación (eliminar costos de desinfección, inspecciones y tasas) para poder competir en precio, otros sindicatos más duros exigen cupos estrictos para las apps, para evitar la saturación del mercado.
En la calle, los taxistas marplatenses manifestaron una profunda desconfianza hacia la capacidad de fiscalización del Estado local. En ese sentido, los trabajadores del volante coincidieron en que la legalización de las plataformas solo será viable si se garantiza una paridad absoluta. “Para regular tienen que hacer lo mismo que tendríamos que hacer nosotros, si no, estamos en inferioridad de condiciones”, remarcó Mariano Valdez, titular de la licencia 1059.
Por su parte, Daniel, chofer del interno 0291, advirtió sobre la disparidad económica actual que sufren en la vía pública. Detalló que, al tributar impuestos y pagar cánones municipales, el servicio formal no puede competir con quienes ejercen la actividad de traslado de pasajeros “como un pasatiempo”. En ese sentido, descartó la idea de mejorar, aclaró que “por lo menos no va a empeorar”
Pantallas de humo y desconfianzas
Más allá de las normativas propuestas por el oficialismo para crear un registro de prestadores, el escepticismo es lo que más reina en las paradas. Sebastián Larragneuy, conductor del vehículo 2040, calificó que el proyecto es “una pantalla de humo”, argumentando que el Ejecutivo no ejerce correctamente los controles.
“Podés decir que va a haber 3.000 vehículos legales, pero si no controlás, van a seguir trabajando otros 7.000 por detrás”, alertó. Como ejemplo de la inacción, señaló la falta absoluta de operativos nocturnos en zonas neurálgicas de la ciudad, como la Terminal de Ómnibus.
Ante la propuesta del sector gremial Simpetax de desregular el taxi para equiparar los costos operativos a la baja, algunos de los propios choferes rechazaron de plano la iniciativa. Priorizaron la seguridad vial del transporte público y exigieron que se nivele “hacia arriba”.
“Llevamos gente, podés matar a alguien si te quedás sin frenos. Todo tiene que estar regulado”, subrayó Sergio González, taxista de la unidad 2140. Al respecto, defendió férreamente la exigencia de la doble Verificación Técnica Vehicular (VTV) anual que rige actualmente para el sector.
En sintonía, Gustavo, a cargo del interno 1312, consideró que la solución definitiva radica en establecer un cupo limitado de autos de plataforma. “Tienen que tener las mismas inspecciones anuales y las mismas reglas, si en otros países se hace, acá también”, concluyó.
Actualmente, la disputa institucional que enmarca estos reclamos se encuentra paralizada “en comisión” a la espera de dictámenes jurídicos. La tensión recrudeció la última semana tras el vencimiento de más de 500 licencias de taxi, lo que obligó al intendente a dictar una prórroga de emergencia por 90 días para evitar un paro general.
