La calesita de Plaza Rocha cumple 60 años y los festeja con vueltas gratis

La calesita más antigua de su tipo en Mar del Plata, inaugurada el 7 de abril de 1966 y única declarada de interés municipal, celebra su aniversario con acceso gratuito desde este lunes hasta el 15 de abril, entre las 12 y las 16 horas. Detrás del carrusel de madera tallada que todavía gira en la esquina de avenida Luro y 14 de Julio, Orlando Alberto Cuerzoni, con 47 años de oficio, lleva ocho cuidando lo que define como “un retiro espiritual”.

Orlando Alberto Cuerzoni tomó la concesión en 2018, cuando Fabián Mantovano (hijo de los fundadores) decidió vender el negocio familiar. “Lo agarré bastante deteriorado. Me agarró la pandemia y en ese año desarmé todo y lo volví a armar, pinté y le di vida”, relató en diálogo con El Retrato. La restauración incluyó la renovación completa del sistema motriz, la incorporación de iluminación en el cielorraso y la instalación de un panel de acceso para sillas de ruedas. “Sacamos un juego y pusimos un panel para que entren las sillas de ruedas y los chicos puedan girar. Esos chicos tienen el pase libre”, explicó.

La estructura ya traía historia de Buenos Aires desde 1966: caballos tallados en madera, un mecanismo que Cuerzoni calcula podría superar los ochenta años, y una esencia de entretenimiento popular que ningún avance tecnológico posterior logró desplazar. Seis décadas después, esa misma madera sigue funcionando.

“Un retiro espiritual”

Cuerzoni define los ocho años frente al carrusel de Plaza Rocha como “un retiro espiritual”, vive a media cuadra, llega a la mañana con la pava, toma mate, atiende a quien pasa, y al mediodía abre el carrusel. La vuelta cuesta $2.000. “Un alfajor sale más caro”, dijo, y sin pausa añadió que incluso llevando dos vueltas la tercera va gratis “Ya estoy viejo para la sortija, prefiero darle la vuelta a los chicos”

La gratuidad de esta semana no es un gesto nuevo. Cuerzoni lleva cuatro años consecutivos abriendo sin costo durante los días del aniversario. “El año pasado la cola llegaba hasta la esquina”, recordó. “Tuve que poner a una persona porque era un ramillete. Ponía 40 arriba, daba la vueltita, se bajaban, salían, entraban otros. Fue muy lindo.” La iniciativa responde a la convicción de que la calesita es, antes que un negocio, un espacio de encuentro. “Abrimos todos los días. Vienen muchas familias, pero sobre todo los abuelos que traen a sus nietos”, afirmó “Y eso me pone como loco”. Esos mismos abuelos le cuentan que ellos también vinieron de chicos, que después trajo a su hijo, que ahora trae al nieto, e incluso al bisnieto. “60 años de trayectoria. Eso te pone bien.”

La calesita de Plaza Rocha es, desde 2018, el único carrusel del distrito declarado de interés municipal. El hijo de Cuerzoni opera otro en el Parque Saavedra de La Plata, frente al Hospital de Niños. Cuerzoni tiene 47 años en el rubro, una huertita de limoneros y tomatitos en el perímetro del carrusel. Se señala la cabeza y dice “esto me mantiene. Lo llevo adentro. Voy a morir con esto.”

Madera, historia y un unicornio

La estructura de la calesita que sostiene todo este relato es, en su mayor parte, la original. Los caballos son de madera tallada. Los cigüeñales que los hacen subir y bajar son los mismos de siempre, aunque Cuerzoni renovó los motores y a dos pares de los caballos les instaló un cuerno: “Le inventé al torno ese, lo convertí en unicornio. Los pibes vienen y lo tocan. Se fascinan” La torre central de la boletería fue, en otro tiempo, parte de la primera boletería de Italpark en Buenos Aires, Cuerzoni la tenía guardada en un galpón desde hace años. Cada pieza del lugar tiene su procedencia y su historia.

Sin embargo, la plaza no siempre fue un entorno amable. “Esto era muy picante”, admitió Cuerzoni, señalando la base de la estructura donde se había dado un intento de incendio registrado al poco tiempo de que tomara la concesión. En otra ocasión le cortaron el alambre perimetral. “Llegué una mañana y me encontré con esto. Entraron los muchachos. Y no se llevaron nada. No hay nada que llevarse” Sin embargo, desde que se instaló la base de Prefectura en el perímetro de la plaza, la situación mejoró.

Patrimonio municipal para todas las calesitas

Entre sus proyectos, Cuerzoni busca que las calesitas de Mar del Plata sean declaradas patrimonio municipal, a la manera de lo que hizo la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri como jefe de gobierno. “Me gustaría que, aparte, sea algo para darle más impulso, que sean un chiche las calesitas”, afirmó. Conoce al menos a cuatro operadores en activo en la ciudad y los imagina bajo un mismo paraguas de protección institucional.