El acto oficial en el Monumento a los Caídos reunió a excombatientes, autoridades y vecinos en una jornada que comenzó la noche anterior con una vigilia. El obispo Giobando, el intendente Neme y el presidente del Centro de Ex Combatientes, Fernando Álvarez, protagonizaron los discursos de la mañana.
La conmemoración del 44° aniversario del inicio de la Guerra de Malvinas comenzó la noche del miércoles, con una vigilia en el Monumento a los Caídos, ubicado en Diagonal Alberdi y Córdoba. La convocatoria superó las expectativas y fue el preludio de una mañana que el propio intendente Agustín Neme describió como de “mucha emoción”. Al alba del jueves 2 de abril, el izado de la bandera marcó el inicio formal de la jornada.
Mensaje del Presidente de los ex combatientes Fernando Álvarez
El cierre de los discursos estuvo a cargo de Fernando Álvarez, presidente del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de Mar del Plata, quien habló desde la memoria propia y la de todos los que estuvieron desde el principio. Recordó que cuando los combatientes regresaron de la guerra, sin coordinación previa y casi sin conocerse entre sí, llegaron a un acuerdo tácito: mantener viva la memoria para que las muertes de sus compañeros no fueran en vano. “Comenzamos a juntarnos y cada uno, desde su casa, desde su trabajo, desde su escuela, comenzamos a practicar esta palabra que debería ser un verbo: malvinizar”, afirmó.
Evocó los primeros actos en el monumento, allá por 1984, cuando los veteranos, de poco más de veinte años, hablaban ante grupos de diez o quince personas y “algunos curiosos”. Cuatro décadas después, con la plaza desbordada, invitó a quienes estuvieron desde el comienzo a girar la cabeza y ver lo que se había construido. “El trabajo está hecho”, dijo “Para nosotros eso es un orgullo y nos da la pauta de que hicimos el trabajo que teníamos que hacer por ellos.”
Cerró con una promesa: “¿Bajar los brazos? No, jamás. Hasta que el último veterano quede en pie seguiremos pregonando esto. Pero con la tranquilidad de que nuestra juventud, nuestros hijos, nuestros nietos, seguirán enarbolando la bandera de Malvinas.” Y remató con la frase que mejor sintetizó el espíritu del acto: “Malvinas no tiene grietas. Sigamos levantando la bandera todos juntos.”
Tras los discursos, y la presentación de ofrendas de las distintas asociaciones el acto se extendió con un desfile que cerró la jornada con la participación de excombatientes, fuerzas armadas, de seguridad e instituciones educativas y civiles.
El ciclo fue, en palabras del propio Neme, “un día para ellos”. La plaza llena en Diagonal Alberdi y Córdoba, con vecinos, familiares, fuerzas armadas y distintas agrupaciones, fue la respuesta más elocuente a cuarenta y cuatro años de trabajo para que Malvinas no se olvide.
