Radicales de Abad insisten con los hoteles de Chapadmalal y piden equilibrio para la zona

Tras el anuncio oficial de concesionar el complejo por 30 años, el bloque UCR + Nuevos Aires insiste con un proyecto en el Concejo Deliberante para que la Universidad Nacional de Mar del Plata tome el control de parte del predio. La iniciativa choca con otros planes que circulan en el oficialismo, incluido un boceto del PRO que replica el modelo de Puerto Madero para los predios.

El anuncio del jefe de Gabinete Manuel Adorni sobre la concesión privada por 30 años de los históricos hoteles de Chapadmalal, poniendo fin al esquema de turismo social vigente desde la primera presidencia de Juan Domingo Perón, resultó en una disputa política sobre el futuro del predio y que ahora tiene un nueva propuesta. El bloque UCR + Nuevos Aires, alineado al senador nacional Maximiliano Abad, presentó un proyecto en el Concejo Deliberante de Mar del Plata para que parte del complejo sea cedida a la Universidad Nacional de Mar del Plata y reconvertida en un campus con infraestructura académica y residencias estudiantiles.

La iniciativa retoma un proyecto que el propio Abad había presentado en el Congreso de la Nación hace siete meses, antes de que el gobierno nacional acelerara el proceso de concesión. “Nosotros retomamos la discusión que Maxi empezó en el Congreso e intentamos generar una postura desde el Concejo Deliberante”, explicó el concejal Ariel Martínez Bordaisco, uno de los impulsores de la medida junto a sus pares Vilma Baragiola, Gabriela Azcoitía y Ricardo Liceaga Viñas, en diálogo con el Retrato.

Educación antes que concesión

Para el bloque radical, el predio de Chapadmalal representa una oportunidad estratégica que no puede resolverse con una lógica meramente comercial. “El Estado no puede dejar en suspenso un activo estratégico como Chapadmalal. Hay una oportunidad concreta de transformarlo en un espacio de desarrollo educativo y científico, y eso requiere decisión política”, señalaron los concejales en el texto del proyecto.

Bordaisco fue claro respecto del alcance real de la iniciativa, desde el Concejo Deliberante no se decide el destino del predio, que es jurisdicción nacional. La apuesta es política. “La postura es: entendemos que ese lugar es estratégico en nuestra ciudad y que la Universidad Nacional de Mar del Plata es la punta de lanza de un gran sistema educativo. Como destino educativo atrae desarrollo, futuro y además atrae a miles de vecinos que se vienen a nuestra ciudad a estudiar, aportándole al desarrollo de la ciudad”, afirmó.

En cuanto al contenido académico específico, el concejal aclaró que esa decisión le corresponde a la propia universidad y su autonomía: “Si logramos que el espacio sea utilizado por la universidad, será ella quien discuta qué carreras se dictarían allí. Pero el solo hecho de tener un polo educativo en esa zona ya la ubicaría en otro nivel.”

Abad, la universidad y los vínculos políticos

La propuesta no es ajena a la trama política local. Abad mantiene una influencia consolidada en la Universidad Nacional de Mar del Plata. En 2021 su estructura fue clave para el triunfo del socialista Alfredo Lazzaretti en el rectorado, y en 2025 asumió como rectora Mónica Biasone, cuya vicerrectora es Marina Sánchez Herrero, esposa del senador. La iniciativa de convertir Chapadmalal en campus universitario se inscribe, entonces, en una arquitectura de intereses que excede lo puramente académico.

Un predio, varios proyectos

El complejo de Chapadmalal concentra apetitos cruzados dentro del propio oficialismo. Desde el PRO, el titular del partido en la ciudad, Emiliano Gir, había presentado el año pasado la “Corporación Urbanística Chapadmalal S.A.”, un proyecto que busca replicar el modelo de Puerto Madero en esa franja costera. En paralelo, trascendió que el empresario Eduardo Elsztain tendría interés en algunas de las unidades del complejo.

Bordaisco no eludió el debate más amplio sobre el desarrollo del sur del partido, donde conviven procesos de inversión privada (un hotel de cinco pisos proyectado en la zona de Mar del Sur, tensiones en torno a La Redonda) con déficits estructurales de infraestructura: calles de tierra, falta de cloacas, ausencia de agua corriente en barrios como Serena. “Hay que ser inteligentes en cómo le damos a ese lugar, que hoy es una perla de la ciudad, un crecimiento equilibrado”, sostuvo. Reconoció que el municipio no tiene capacidad financiera para las obras de infraestructura necesarias (“cobramos tasas, no impuestos”) y que la dependencia de fondos nacionales y provinciales es el nudo del problema.

Los trabajadores, en el limbo

Mientras el debate político sobre el predio se procesa en distintos ámbitos, los 60 trabajadores que se desempeñan en el complejo atraviesan una situación de incertidumbre que se prolonga desde marzo del año pasado. “Hemos entrado en un futuro incierto. Hemos sido absorbidos por la Jefatura de Gabinete y el proceso de privatización todavía está en una especie de limbo”, señalaron desde la delegación marplatense de UPCN.