Mario Rodríguez: “Las Malvinas fueron, son y serán argentinas”

Se cumplen 44 años del conflicto bélico de 1982, en el que 649 compatriotas dejaron su vida, 323 durante el hundimiento del Crucero General Belgrano y 326 en el archipiélago.

Como consecuencia del destrato al que fueron sometidos, y debido a la insensibilidad social del Estado ante el pozo depresivo en el que muchos veteranos cayeron luego de la guerra, la cantidad de soldados que fallecieron post conflicto a causa de suicidios, es de tal magnitud que puede compararse la guerra y la posguerra.

Por respeto a los que no han vuelto y a los que se quitaron la vida; a los que sufrieron enfermedades, traumas y trastornos post bélicos; a los ex combatientes y a los movilizados; en estas fechas tan dolorosas todos debemos actuar con máxima madurez y sensibilidad. Por ello, desde mi modesto lugar de ciudadano comprometido, hago un llamado a los distintos sectores a evitar declaraciones provocadoras, como las efectuadas por algunos en la sesión del HCD con motivo del recuerdo del 50 aniversario del golpe cívico – militar y el homenaje a las víctimas del terrorismo de Estado.

Malvinas no es para los argentinos un mero diferendo territorial, como el que, por ejemplo, tuvimos con Chile, que se trataba de interpretar un tratado de límites. El 16 de diciembre de 1965, por impulso del entonces Presidente de la Nación Dr. Arturo Illia, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó, por abrumadora mayoría y sin ningún voto negativo, la Resolución 2065, en la cual reconoció formal y expresamente la existencia de la disputa de soberanía entre la República Argentina y el Reino Unido sobre la cuestión de las Islas Malvinas, e instó a las partes a encontrar una solución pacífica a través de negociaciones bilaterales. La mayoría de los sucesivos gobiernos argentinos protestaron, reclamaron la devolución, la negociación y el arbitraje, y se chocaron siempre con el rechazo prepotente del más fuerte.

La cuestión Malvinas está pendiente, como lo reconocen las Naciones Unidas y la mayoría aplastante de la comunidad internacional. Esto explica que la causa de Malvinas forme parte de nuestra identidad nacional. Por ello seguirá presente como una de las prioridades en nuestra política exterior mientras el conflicto no se resuelva. Todos los gobiernos lo deben entender así.

Se ha afirmado con razón que la dictadura utilizó un método inapropiado invocando una causa justa. El fin no justifica los medios. La Argentina democrática así lo reconoció desde 1983. El 2 de abril es el Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra, no el Día de las Malvinas. Hubo jóvenes que dieron sus vidas y otros que volvieron al continente marcados para siempre. Que haya un día para el recuerdo y el homenaje es algo que va más allá del conflicto con el Reino Unido.

Delegar su solución a las generaciones futuras equivale a abandonar la causa. Lo que cabe es discutir en el marco de una Política de Estado cuáles son los métodos apropiados para imponer al Reino Unido la solución pacífica de la controversia, como lo exige el Derecho Internacional”.

HONOR Y GLORIA ETERNA A LOS HÉROES. LAS MALVINAS FUERON, SON Y SERÁN ARGENTINAS