El Teatro Municipal Colón lució completamente colmado y fue escenario de una experiencia artística que desafió etiquetas y atravesó el tiempo con una naturalidad sorprendente. “Voces en Remix: Del Gregoriano a Taylor Swift”, bajo la dirección del maestro José María Ulla, logró convertir 75 minutos en un recorrido emocional donde la música dejó de pertenecer a una época para transformarse en un lenguaje común.
Desde los primeros acordes del canto gregoriano, el espectáculo dejó en claro su intención: no se trataba de un concierto tradicional, sino de una vivencia sensorial. La propuesta del coro Ars Peregrinae Vocem, con una sólida interpretación vocal y una cuidada puesta en escena, sostuvo esa idea de continuidad musical que Ulla viene defendiendo desde hace décadas: que la música habita en nosotros, más allá del tiempo y los géneros. Lejos de sentirse fragmentado, el recorrido encontró cohesión en la sensibilidad interpretativa y en una puesta que integró proyecciones, cambios de vestuario y recursos teatrales que enriquecieron cada bloque.
Uno de los puntos más altos de la noche llegó con la participación de Cecilia Milone, quien se llevó una de las ovaciones más intensas al interpretar “Los amantes” de Drácula, el musical. Su presencia no solo aportó jerarquía, sino también una conexión directa con el público, que respondió con emoción genuina.
Entre los asistentes se destacó la presencia de Pepe Cibrián Campoy, referente indiscutido del género en el país. Su mirada atenta sobre el escenario no pasó desapercibida, en una ciudad que demostró, una vez más, el potencial artístico de sus intérpretes. La pregunta quedó flotando en el aire: ¿habrá encontrado en Mar del Plata nuevas voces para futuros proyectos?

La mezzosoprano Constanza Cepedano aportó solvencia en su intervención, mientras que el ensamble instrumental acompañó con precisión cada pasaje. La dirección escénica de Anabella Ragno sumó un elemento clave: una narrativa que guió al espectador a través del tiempo, con intervenciones que aportaron contexto sin interrumpir el ritmo del espectáculo.
El cierre, con el Brindis de La Traviata y un bis que sorprendió al público, selló una noche donde las emociones circularon con libertad: hubo recuerdos, sonrisas y, como anticipaba el maestro, más de una lágrima.
“Voces en Remix” no fue solo un espectáculo. Fue una confirmación de que la música, en todas sus formas, sigue siendo un puente poderoso entre épocas, estilos y personas. Y en el Colón, esa noche, ese puente estuvo más vivo que nunca.
Sandra Robbiani
