Un Domingo de Ramos cargado de fe en un clima de recogimiento y profunda espiritualidad

La Iglesia Católica dio inicio a la Semana Santa con la solemne celebración del Domingo de Ramos, un tiempo sagrado que invita a los fieles a renovar su fe y acompañar espiritualmente a Cristo en su camino hacia la Cruz.

En Mar del Plata, la ceremonia central fue presidida por el obispo Ernesto Giobando, quien encabezó el acto en adyacencias a  la Catedral ante una multitud de creyentes que se congregaron con devoción. La jornada comenzó con la bendición de los ramos de olivo, signo de paz y esperanza, y continuó con la procesión hacia el templo, en un clima de recogimiento y profunda espiritualidad.

Durante la homilía, el obispo proclamó la Pasión de Cristo e invitó a los presentes a meditarla con el corazón abierto: “¿Dónde me veo reflejado en esta historia?”, planteó, llamando a una reflexión personal y sincera.

Giobando recordó que Jesús desea habitar en cada hogar: “Esos ‘fulanos’ somos nosotros. Cristo quiere celebrar la Pascua en nuestras familias y comunidades”. Asimismo, exhortó a vivir plenamente el misterio pascual, destacando que la Resurrección es luz, vida y redención, e invitó a colocar a Jesús en el centro de la existencia cotidiana.