La postal turística de Mar del Plata convive cada vez más con una realidad marcada por la violencia urbana, en el que uno de los hechos sucedió a escasos metros de la propia Jefatura Departamental de la Policía. En distintos puntos de la ciudad, crímenes, ataques armados y asaltos configuran un mapa de inseguridad que crece sin freno.
En pocas horas, tres episodios graves expusieron una vez más la crudeza del presente, que poco a poco se va convirtiendo en tierra de nadie, o mejor dicho, de los violentos. Nadie está a salvo y ya no existen zonas seguras. La delincuencia poco a poco se ha adueñado de las calles marplatenses.
Crimen a metros de la Jefatura de Policía
A tan solo una cuadra de la sede de la Jefatura Departamental de Policía, en la intersección de Gascón y Buenos Aires, un hombre fue asesinado de una puñalada. La víctima fue identificada como Antonio Villalba, de 60 años, quien contaba con antecedentes penales y se encontraba en libertad condicional por una causa de abuso sexual agravado.
Según fuentes de la investigación, Villalba recibió al menos una herida mortal con arma blanca en la región de la axila izquierda. El ataque fue directo y letal. El hecho genera preocupación no solo por la violencia empleada, sino también por su cercanía con la máxima dependencia policial de la ciudad.
El caso vuelve a poner en debate la situación de personas con antecedentes graves que recuperan la libertad bajo determinados regímenes, en un contexto donde la reincidencia y los ajustes de cuentas parecen estar a la orden del día.
Cinco disparos y una venganza latente
En el barrio Fray Luis Beltrán, otro episodio sacudió la noche marplatense. Lucas Exequiel Figueroa, de 32 años, fue atacado a balazos por al menos cuatro individuos. Recibió cinco impactos: uno en el abdomen, otro en un codo, dos en ambas manos y uno en el pecho. Milagrosamente, sobrevivió.
La principal hipótesis apunta a una venganza. Según trascendió, Figueroa estaba marcado desde 2018 por el grupo conocido como “Los Cabitos”, quienes le atribuían responsabilidad en el asesinato de uno de sus miembros, Lucas Iván Cabito. Durante años, la prisión y la distancia, tras mudarse a Necochea, le dieron cierto resguardo.
Sin embargo, el pasado lo alcanzó. El ataque ocurrió mientras se encontraba con su pareja. Tras la balacera, los agresores huyeron en un automóvil, aprovechando la oscuridad y la fisonomía arbolada del barrio. El mensaje fue claro: la cuenta pendiente seguía abierta.
Asalto armado y comerciantes heridos
La violencia también golpeó al barrio Coronel Dorrego. En un comercio ubicado sobre Colón al 7500, dos delincuentes armados irrumpieron pasadas las 21 del sábado. Allí se encontraban los propietarios, quienes fueron sorprendidos por los asaltantes que exigieron dinero y objetos de valor.
La situación escaló rápidamente cuando la pareja intentó resistirse. Los delincuentes abrieron fuego. Carolina Ostachi, de 34 años, recibió disparos en el brazo izquierdo y en el pómulo derecho. Carlos Bibbó, de 68, fue herido en el abdomen y en el glúteo.
A pesar de la violencia, los agresores escaparon sin concretar el robo. Las víctimas fueron trasladadas al HIGA, donde permanecen internadas fuera de peligro. La causa fue caratulada como robo agravado en poblado y en banda, con intervención de la fiscalía correspondiente.
Tres hechos, una misma constante: una ciudad donde las balas parecen haber ganado terreno.
