La Sesión Especial por los 50 años del golpe donde la provocación le ganó al respeto

La sesión especial convocada en el Concejo Deliberante para conmemorar los 50 años del golpe de Estado de 1976 dejó una imagen atravesada por la tensión política, las provocaciones y un clima que, por momentos, se apartó del espíritu de memoria y reflexión que motivó la convocatoria institucional, históricamente orientada a repudiar el terrorismo de Estado y reafirmar los valores democráticos

El inicio de la jornada ya anticipaba un desarrollo conflictivo. Luego de la lectura del documento por parte de organismos de derechos humanos, el concejal de La Libertad Avanza, Rolando Demaio, planteó la necesidad de una “memoria completa”. Sin embargo, su intervención fue rápidamente interrumpida por gritos e insultos provenientes de la barra, lo que obligó a reiterados llamados al orden y dejó en evidencia el delicado equilibrio dentro del recinto.

Pero el momento de mayor tensión llegó con la intervención del edil del PRO, Julián Bussetti, cuya actitud fue enérgicamente repudiada. En medio de su exposición, el concejal exhibió pancartas con imágenes de Cristina Fernández de Kirchner junto a líderes internacionales y referencias al atentado a la AMIA, en un gesto que nada tenía que ver con el eje de la sesión. “Una provocación innecesaria en un ámbito que exigía respeto y reflexión”, señalaron distintas voces tras el episodio. La escena derivó en una catarata de insultos, recriminaciones cruzadas y un marcado deterioro del clima institucional, exponiendo una preocupante falta de respeto hacia la conmemoración.

Lejos de tratarse de un hecho aislado, las tensiones en torno a la memoria y los derechos humanos vienen escalando en distintos ámbitos legislativos, con iniciativas y posicionamientos que han sido cuestionados por amplios sectores políticos y sociales .

Tras el episodio protagonizado por Bussetti, la concejal de Unión por la Patria, Valeria Crespo, intentó reencauzar el debate. “Los delitos atroces cometidos por el Estado fueron parte de un ataque sistemático contra la población civil, son crímenes de lesa humanidad y por lo tanto imprescriptibles”, afirmó, al tiempo que reclamó políticas concretas de preservación de los sitios de memoria y pidió por la libertad de Cristina Kirchner.

En esa línea, el radical Ricardo Liceaga Viñas aportó una mirada histórica con referencias al legado de Raúl Alfonsín, mientras que el concejal Guido García ofreció uno de los discursos más moderados de la jornada: “Fue la etapa más oscura y dolorosa del pasado reciente. Hay que reflexionar con responsabilidad sobre el pasado y también sobre el presente que estamos construyendo”, sostuvo, convocando a fortalecer el diálogo y el respeto.

Con el correr de la sesión, el clima logró cierta normalización y permitió la expresión del resto de los ediles. Gustavo Pulti trazó paralelismos entre la dictadura y el contexto económico actual, mientras que Juan Manuel Cheppi advirtió sobre “un clima de violencia discursiva y descalificación del que piensa distinto”.

El balance final dejó una postal ambivalente: discursos que reivindicaron la memoria, la democracia y los derechos humanos convivieron con escenas de intolerancia que desvirtuaron el sentido institucional. En ese contraste, la actitud de Bussetti quedó como símbolo de una jornada donde la provocación le ganó, por momentos, al respeto.