El puerto de Mar del Plata se desangra en cámara lenta y nadie hace nada…

El salto del 20% en el precio del combustible, combinado con el atraso cambiario y la apertura a la importación de barcos usados, agrava una crisis que el sector pesquero y la industria naval arrastran desde hace años. Domingo Contessi, presidente del astillero más productivo del país, advierte que nadie los escucha.

La guerra en Medio Oriente empujó el barril de petróleo Brent por encima de los USD 100 en marzo de 2026 y la onda expansiva llegó hasta los muelles de Mar del Plata. El gasoil naval acumuló un incremento del 20% en el mes, un golpe directo al corazón de una flota pesquera que ya operaba en rojo. Pero el combustible es uno de los tantos problemas del puerto. Debajo hay una acumulación de tensiones, cambiarias, regulatorias y financieras, que, según los actores del sector, ningún nivel del Estado parece dispuesto a atender.

“Es un tema gravísimo que se agrega a los problemas que tiene hoy la flota fresquera de Mar del Plata y que para algunos sectores ya directamente la tornan inviable“, sostuvo Domingo “Vito” Contessi, presidente del Astillero Naval Federico Contessi y Cía. en diálogo con el Retrato.

Según el diagnóstico de Contessi, en la pesca costera, donde el combustible tiene mayor peso relativo dentro de la estructura de costos, la rentabilidad ya era negativa en un 21% antes del último aumento. Con el salto de marzo, esa cifra trepó al 25 o 26%. “Ya eso no es sostenible, porque no estás pudiendo pagar ni siquiera los costos erogables de la marea”, remarcó.

El combustible representa aproximadamente el 30% del costo total de una marea, lo que convierte cualquier variación en su precio en una variable de supervivencia para los armadores. A eso se suma que las petroleras han comenzado a recortar la financiación al sector pesquero. “Ven la falta de capacidad de pago y tratan de minimizar el riesgo”, explicó Contessi.

El enemigo está adentro

Contessi, sin embargo, ubica la amenaza más profunda en otro lugar. “La competitividad del sector está mucho más afectada por el atraso cambiario”, afirmó. En lo que va de 2026, la inflación en dólares acumulada ronda el 8%, lo que encarece mes a mes los costos de producción medidos en moneda extranjera. “No podés calcular cuál es el impacto de la competencia de otros países cuando lo que te está pasando es que tus números de exportación ya no te están cerrando porque todos los meses se encarecen tus costos en dólares”, detalló.

La referencia a la competencia externa no es menor. Mientras la flota marplatense absorbe estos golpes sin asistencia estatal, países como España y Francia han instrumentado subsidios directos a sus flotas fresqueras y costeras para compensar el encarecimiento del combustible derivado del conflicto en Medio Oriente. Argentina no ha adoptado ninguna medida equivalente.

Astilleros sin cartera de pedidos

El retardo entre la crisis del sector pesquero y su impacto en la industria naval se relega en el tiempo de construcción. Pero ese colchón ya se agotó. Contessi lo describe con precisión: el año pasado tenía seis buques en construcción simultánea, este año tiene tres, de los cuales dos los financia él mismo ante la escasa capacidad de repago de los clientes. Para 2027, su cartera de pedidos está vacía.

“Hoy estoy preocupadísimo tratando de cerrar algún contrato para el 2027 porque sé que me quedo sin trabajo”, admitió.

Los datos del relevamiento sectorial de la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata, realizado en marzo de 2026, confirman que se trata de una tendencia generalizada. El 44% de las empresas consultadas redujo personal desde septiembre de 2025 a la fecha. Dentro de ese grupo, el 63% lo hizo en menos del 10%, mientras que el 37% restante recortó entre el 10% y el 30% de su nómina. Ninguna empresa incrementó su dotación en ese período. La totalidad de los encuestados reportó que las cobranzas y la mora empeoraron en los últimos meses.

El único dato que escapa a la tendencia negativa es que el 39% de las firmas registró en 2025 un mayor nivel de ventas respecto de 2024, resultado que superó ampliamente las expectativas previas, que proyectaban apenas un 6% de mejora, aunque el propio informe advierte que ese desempeño contrasta con el deterioro simultáneo del empleo, el crédito y la perspectiva futura.

Una crisis que no aparece en las estadísticas

Contessi advierte que la informalización progresiva del sector en los últimos años hace que el deterioro no genere los titulares que generaría el cierre de una empresa grande. “Antes de esto ya ha ocurrido una situación de desregulación de facto del mercado laboral, entonces muchas de las plantas que están abasteciendo estos barcos que se van quedando parados son cooperativas de trabajo, cuevas, que no figuran en la estadística”, explicó.

El resultado es un goteo silencioso, barcos que dejan de salir, pequeñas plantas que cierran, microemprendimientos que se disuelven sin prensa ni indemnizaciones. “No vas a tener un sector formal que te dice: uy, se cayó tal empresa y quedaron 500 personas sin trabajo, porque tal empresa ya no existe hace mucho tiempo“, sentenció. Basta contrastar el movimiento del puerto hace dos o tres décadas con el de hoy para dimensionar la magnitud de lo ocurrido.

Solos ante la tormenta

La denuncia política de Contessi es tan contundente como su análisis económico. “Lo que nos está pasando es básicamente que no tenemos interlocutores ni a nivel nacional, ni municipal, ni provincial”, afirmó. “Nadie se preocupa por el futuro de esta economía regional tan importante.”

Reconoce que las soluciones no son simples ni inmediatas, “las soluciones mágicas sí son sencillas e inmediatas, las soluciones posibles no” y que el sector tiene disposición para recorrer caminos de largo plazo. Lo que le resulta insostenible es la ausencia de interlocución: “Lo que nos supera la urgencia es no empezar a recorrer ese camino.”

A la crisis del combustible se le suma el Decreto 273/2025, que habilitó la importación automática de embarcaciones usadas eliminando el certificado CIBU, y que Contessi ha calificado en otras ocasiones como una amenaza existencial para la industria naval local. El escenario para el segmento congelador tampoco da respiro, la falta de acuerdo en la recomposición de los pagos a esos barcos paralizó el año pasado al sector tangonero, y la situación amenaza con repetirse en 2026.