Las pizarras de las estaciones de servicio de la ciudad amanecieron este jueves con una nueva actualización en los valores de los combustibles. Se trata del segundo incremento en apenas tres días, impulsado por la dinámica de los precios internacionales y el contexto inflacionario.
A menos de una semana del último ajuste tarifario, YPF aplicó una nueva suba en sus estaciones de servicio. Desde este jueves, el valor del litro de nafta súper se ubicó en los $1.917, lo que representa un claro salto respecto a los $1.830 que costaba hasta el lunes.
En esa línea, la cartelera de la firma exhibió modificaciones sustanciales en el resto de sus productos. El litro de nafta Infinia trepó a $2.040, la Infinia Diesel alcanzó los $2.051 y el Gas Natural Comprimido (GNC) se fijó en $879.
El esquema de incrementos se desarrolla en un contexto de presión sobre los costos operativos y una suba sostenida del precio internacional del barril de petróleo. En ese sentido, la variación tarifaria impacta de manera directa sobre la estructura de costos de la cadena logística y de distribución regional.
La reconfiguración de los valores afectó inmediatamente la planificación económica de los usuarios particulares y comerciales. Conductores consultados por el Retrato manifestaron su inquietud ante la recurrencia de las actualizaciones.
Jorge Barrionuevo, remisero de 48 años que opera en la zona de la Terminal, hizo la cuenta en voz alta mientras esperaba en la fila del surtidor: “Parece poco si mirás el numerito suelto, pero yo camino 200 kilómetros por día entre los viajes al Puerto, al centro y los que te piden para ir hasta los barrios del sur”. Jorge afirma que viene gastando casi dos mil pesos más por día en combustible, multiplicados por los 26 días hábiles del mes, suman más de cincuenta mil pesos que se redirigen del presupuesto de mantenimiento del vehículo al surtidor. “Yo no te digo que voy a dejar de manejar pero la verdad que cada vez se hace más difícil, a eso sumale los repuestos que cada tanto hay que comprarle y el resto de cosas. Hay días de laburo que van directo al auto“, remarcó.
Braian reparte mercadería en una camioneta y no tiene margen para elegir el combustible más barato. “Vine a cargar Infinia porque si le meto de la común me detona los inyectores”, explicó. “Antes con diez lucas tiraba un par de días, ahora no me alcanza ni para arrancar. Salís a laburar para pagarle la nafta a la petrolera, básicamente”, sintetizó.
Marcela, docente que vive en La Perla y trabaja en el Puerto, describió la estrategia de adaptación que viene implementando: “Empecé a organizar carpool con otras maestras porque llenar el tanque te descalabra el presupuesto del mes. Es increíble que en una semana te aumenten dos veces… te sentís una tonta esperando que baje y sube más”.
