El delegado bancario Martín Aiello amplió el estado de conflicto que atraviesa el banco en la ciudad y marcó la línea roja del gremio antes de la medida de fuerza: los retiros voluntarios son aceptados, los despidos encubiertos no. También aclaró la sospecha del estado financiero del banco. “El sistema financiero en Argentina siempre gana”, advirtió.
Dos sucursales cerradas, un retiro voluntario abierto y la advertencia de que los despidos no están descartados. Ese es el escenario que enfrentan los trabajadores del Banco Supervielle en Mar del Plata, que desde la semana pasada sostienen asambleas diarias y un estado de alerta permanente junto a la seccional local de La Bancaria.
Lo que alimenta la tensión no es solo la reestructuración en sí, sino la contradicción entre el discurso público y la conversación puertas adentro. “Patricio Supervielle dice en Forbes que sus expectativas del 1 al 10 son 10. El CEO Paco Manrique, en una ronda de negocios en Nueva York, dice que Argentina tiene más certezas que incertidumbres. Y después, puertas adentro, dicen que el banco perdió 120.000 millones de pesos en el balance 2025 y que necesita mejorar sus números”, resumió Martín Aiello en diálogo con el Retrato. “Le pedimos coherencia.”
La línea antes el conflicto
Los retiros voluntarios, que existen casi de forma permanente en el sistema financiero, no generan oposición sindical cuando son genuinamente voluntarios. “Si un compañero con 30 años de antigüedad quiere acogerse a un retiro y llevarse un dinero que quizás en su vida lo va a tener todo junto, nosotros no nos oponemos. Todo lo contrario”, explicó.
El límite es otro: “Cuando viene un gerente de Recursos Humanos y te dice: tenés que ir a la escribanía a acogerte al retiro porque si no hay un telegrama de despido con menos plata. Eso no queremos que suceda en el Supervielle y ahí está la línea antes de que haya medidas” Por ahora, las asambleas se realizan fuera del horario bancario y la atención al público se mantiene con normalidad.
“No hay crisis, hay readecuación del negocio”
“Acá no hay ningún procedimiento de crisis. El banco no aduce que tiene que cerrar porque tiene una crisis estructural. Hablan de readecuación del negocio”, señaló Aiello.
La distinción no es menor. El banco cotiza en bolsa, está abriendo sucursales en Neuquén y San Juan, y opera en un sistema financiero que, según el propio delegado, “se ha consolidado y ha ganado mucho dinero en los últimos años“. “Como se dice de enero a enero, siempre gana el banquero. Acá nos encontramos con un pretexto de modernización para despedir trabajadores”, remarcó.
Tecnología sí, despidos no
El gremio fue explícito en que su posición no es defensiva frente a los cambios tecnológicos, que vendrían a reemplazar algunas tareas del personal. Aiello reconoció que la digitalización transformó el sector, hay menos cajeros humanos, más billeteras virtuales, menos circulación de efectivo, y que eso modificó los perfiles laborales de manera irreversible.
“Nosotros no somos trabajadores que vamos contra la tecnología. Hace diez años la mayoría de los puestos eran cajeros, hoy ya no. Nos adaptamos”, afirmó. El reclamo apunta a que esa transformación se haga “con reconversión de los trabajadores, no con despidos”.
En ese marco, Aiello también amplió el diagnóstico hacia la política económica nacional: “El banco, en vez de ajustar, debería reclamarle al gobierno que tanto aplauden que cambie las políticas. Si se siguen achicando, va a haber menos posibilidades de desarrollar el negocio. Los bancos ganan con las cuentas sueldo: se han perdido 220.000 puestos laborales registrados, 22.000 pymes, comercios cerrados en todos los barrios. Todo eso va en detrimento de los propios bancos.”
El canal de diálogo con las autoridades del banco permanece abierto. Pero el mensaje del gremio es claro: si los retiros dejan de ser voluntarios, la respuesta será otra.
