Con más de 31.000 afiliados habilitados y dos listas que representan modelos de conducción antagónicos, el peronismo de General Pueyrredon dirime este 15 de marzo quién conduce el partido. La disputa expone la fractura entre el kicillofismo y el kirchnerismo tradicional en uno de los distritos más importantes del interior bonaerense.
Este domingo el Partido Justicialista de General Pueyrredon va a las urnas. Mientras que a nivel provincial el gobernador Axel Kicillof logró sellar una lista de unidad para presidir el PJ bonaerense, Mar del Plata es uno de los 17 municipios donde no hubo acuerdo y la conducción se resolverá en las urnas. El escenario es de paridad y, en ambos campamentos, nadie proyecta diferencias holgadas.
La votación se realizará de 8 a 18 horas en la Escuela de Educación Secundaria Técnica N° 3, ubicada en 14 de Julio y Gascón, donde funcionarán 26 mesas con el padrón de 31.347 afiliados habilitados para sufragar.
Dos modelos, una lapicera
La contienda enfrenta dos listas que representan tradiciones y alianzas bien diferenciadas dentro del peronismo local.
La Lista 4 “Patria Sí, Colonia No” lleva como candidato a la presidencia del PJ a Daniel Di Bártolo, referenciado en el espacio que conduce la exdirectora de ANSES Fernanda Raverta y con respaldo de La Cámpora. Di Bártolo es director del Instituto de Formación de SADOP Nación, congresal del PJ bonaerense y ex funcionario del Ministerio de Trabajo durante la gestión del Frente de Todos.
En la vereda de enfrente, la Lista 6 “Peronismo Derecho al Futuro” está encabezada por Adriana Donzelli, secretaria general de SADOP Buenos Aires, con fuerte anclaje en el movimiento sindical y alineamiento directo con la gestión provincial de Kicillof. Su lista sumó en el tramo final al espacio que orbitaba alrededor de Rodolfo Iriart, quien se bajó de la carrera tras un encuentro con el propio gobernador. La explicación formal habló de “integración”. En la trastienda, circularon lecturas más pragmáticas.
“Los fierros”: movilización, fiscalización, recursos
Lo que está en juego no es solo la conducción simbólica de una estructura partidaria. General Pueyrredon es uno de los distritos de mayor peso específico de la Quinta Sección Electoral, y quien gane tendrá la lapicera para ordenar el peronismo local de cara a 2027.
En el campamento ravertista, 2.600 nuevas afiliaciones traccionadas desde 2023 son el argumento que repiten como garantía de piso. En el búnker de Donzelli, la confianza descansa en la estructura sindical y la capacidad logística del movimiento obrero organizado.
En la jerga interna del PJ, la disputa también pasa por “quién tiene los fierros”: movilización, fiscalización y recursos. La vieja liturgia peronista en versión interna.
Cruces previos: la cerradura y el clima de tensión
La semana previa a la votación no estuvo exenta de rispideces. Un episodio en torno al cambio de cerraduras en la sede del PJ local desató acusaciones cruzadas entre los sectores y terminó de instalar un clima de tensión que llega hasta la jornada electoral. Ese episodio en la sede de la calle Italia terminó de romper los puentes entre los dos sectores. La denuncia del espacio de Adriana Donzelli sobre el cambio de cerraduras fue interpretada como un gesto de “clausura” del partido por parte del oficialismo de Fernanda Raverta.
Ninguno de los dos espacios admite ventaja del otro. Coinciden, en voz baja, en que el resultado se definirá menos en el plano discursivo que en el terreno operativo. La elección, al fin, se ganará mesa por mesa.
