La abogada querellante Valeria Carreras analizó para el Retrato la primera semana de audiencias en Río Gallegos y advirtió sobre la presión de la Armada sobre el proceso. La segunda etapa arranca el 23 de marzo con veinte testigos citados.
Ocho años y medio después del hundimiento del ARA San Juan, los cuatro exjefes navales acusados por la muerte de los 44 tripulantes se sentaron por primera vez ante un Tribunal Oral Federal. El juicio comenzó el 3 de marzo de 2026 en Río Gallegos, sede del tribunal que ratificó su competencia tras un conflicto procesal inicial, y ya dejó sus primeras marcas: declaraciones que la querella calificó de falsas, una solicitud de la Armada para retirar carteles de la sala y una segunda etapa que arranca el 23 de marzo, “paradójicamente” según la abogada Carreras, en plena semana del 50° aniversario del golpe de Estado.
“Es un déjà vu. Volvimos a vivir lo que pasó en 2017”
La abogada Valeria Carreras, que representa a 34 familiares directos y a un total de 60 familias vinculadas a la tripulación, describió la primera semana como un retorno al momento más oscuro.
“Estamos viviendo un déjà vu. Esto es volver a vivir lo que pasó en 2017 y 2018: las múltiples mentiras de la Armada, en este caso en boca de los imputados”, afirmó en diálogo con El Retrato.
Los cuatro acusados, el excomandante de la Fuerza de Submarinos Claudio Villamide, el excomandante de Adiestramiento Luis López Mazzeo, el exjefe del Estado Mayor Héctor Alonso y el exjefe de Operaciones Hugo Correa, se declararon inocentes y sostuvieron, cada uno desde su rol, que el submarino estaba en condiciones de navegar y que cumplieron con sus funciones.
Para Carreras, esa defensa no resiste el cotejo con el expediente. “Todos dijeron que estaba muy bien y que: esta no era mi función, yo cumplí con la mía. Pero no estamos tan errados nosotros, porque igual que nosotros pensó la instrucción de Caleta Olivia, que los procesó. También los procesó la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia. Y la Comisión Bicameral. Todos llegaron a las mismas conclusiones”, enumeró. “El Consejo de Guerra también encontró responsabilidades que llegaron hasta la destitución del propio Villamide.”
“Crónica de una muerte anunciada”
Uno de los ejes centrales de la acusación es demostrar que las fallas del submarino eran conocidas con antelación. Carreras lo sintetizó con una frase que, según relató, ya figura en uno de sus escritos en la causa: “Crónica de una muerte anunciada.”
“En julio de 2017 les pasó el mismo problema: ingreso de agua al sector de baterías. Pudieron solucionarlo porque el mar estaba calmo. Pero dos veces no podían arriesgarse”, explicó la abogada. Para la querella, este incidente fue una “alerta roja” y según el expediente de Caleta Olivia, ese fallo técnico quedó registrado en un informe, pero las autoridades navales permitieron que el submarino volviera a salir a alta mar en noviembre sin reparaciones estructurales de fondo.
La querella también pondrá sobre la mesa el argumento presupuestario. Cuando los imputados afirmaron que nunca les faltaron recursos para el mantenimiento: “Está probado que hubo un recorte presupuestario en 2017. El día de la tragedia no tenían servicio de internet en tierra porque les habían cortado el servicio por falta de pago. Y tenían instrucciones de servir comida de rancho (guisos, salsas) porque era lo más barato. ¿Pero cómo, si decían que no tenían problemas de presupuesto?”
La presión de la Armada sobre el proceso
Más allá de las declaraciones, Carreras denunció ante el Tribunal algo que describió como una presencia intimidante durante las audiencias: la Armada designó a un auditor (identificado como el doctor Lorenzo) para presenciar todas las jornadas del juicio sin justificación procesal aparente.
“Pedimos que no presione a los testigos, como ya pasó en la instrucción, donde los declarantes eran acompañados por personal militar y esperados en la puerta de la Base Naval de Comodoro Rivadavia”, relató. El tribunal resolvió que, ante cada testigo, se preguntará si la presencia del auditor les incomoda.
Hubo además otro episodio. Una familiar que asiste al juicio con una remera y un cartel alusivo al ARA San Juan recibió, en la última jornada, un pedido de la defensa de Villamide para que retirara el material. La situación derivó en un momento de tensión en sala. “Fue muy incómodo, muy injusto”, relató Carreras. La defensa terminó retirando el pedido.
Sin la pericia final, el juicio igual avanza
Uno de los puntos más debatidos en torno al proceso es la ausencia de una pericia técnica sobre los restos del submarino, que yace a 900 metros de profundidad. Carreras explicó que la Cámara Federal de Comodoro Rivadavia intentó durante años concretarla (a través de canales judiciales, del Ministerio de Defensa y de Cancillería) sin obtener colaboración internacional. La misma Cámara autorizó entonces la realización del juicio oral sin esa pericia. Para Carreras, la ausencia no invalida la acusación: “Se han obtenido sentencias a cadena perpetua en casos de homicidio sin cuerpo, sin cadáver, sin autopsia. Todos los elementos que tenemos apuntan a falta de mantenimiento, navegación en condiciones inseguras y falta de respuesta al incendio en el sector de baterías.”
Macri y Aguad en la mira, pero por separado
Las querellas llevan años insistiendo en ampliar la cadena de responsabilidades hacia el nivel político. La investigación contra el expresidente Mauricio Macri y el exministro de Defensa Oscar Aguad continúa abierta en la etapa de instrucción en Caleta Olivia, pero de momento ese tramo no integra el juicio oral en curso.
“Creemos que en este juicio oral se va a dar la prueba que necesitamos para avanzar contra ellos. La vamos a adjuntar cuando se vaya produciendo”, adelantó Carreras. La abogada también deslizó una asimetría que consideró significativa: “Uno de los acusados tiene la representación legal de uno de los abogados más caros de la República Argentina, Juan Pablo Vigliero, que se traslada hasta Río Gallegos. Desconocemos quién solventa todo esto, pero estando presente la Armada, podemos deducirlo aunque no probarlo.”
Segunda etapa: veinte testigos y blanco sobre negro
El juicio retoma el 23 de marzo y se extenderá hasta el 26 de marzo con la primera tanda de testigos. Carreras adelantó qué se espera escuchar: “Cuáles eran las condiciones del submarino después de la media vida, quiénes fueron sus comandantes, qué tareas faltaban realizarle, qué repuestos se usaron, qué opinan sobre las últimas navegaciones y los desperfectos que tenía. Ahí vamos a poner blanco sobre negro.”
El juicio tiene prevista su conclusión para julio de 2026, aunque Carreras no descartó que los plazos se extiendan. Para las familias que llevan casi una década esperando, el calendario es lo de menos. “Están mucho más maduros, saben lo que pasó, se mantuvieron unidos a pesar de todo. Y siguen enfocados en el juicio”, concluyó.
