El titular de Defensa Civil, Alfredo Rodríguez, detalló a el Retrato el complejo operativo desplegado para contener los focos ígneos en El Marquesado y Sierra de los Padres. Las autoridades investigan el inicio deliberado del fuego y advierten sobre severas sanciones económicas por daño ambiental ante la negligencia ciudadana.
Los incendios que afectaron simultáneamente a El Marquesado y Sierra de los Padres entre este lunes 9 y martes 10 de marzo consumieron más de 450 hectáreas combinadas y pusieron al límite los recursos municipales de General Pueyrredon.
En diálogo con el Retrato, el titular de Defensa Civil del municipio, Alfredo Rodríguez, trazó un balance sobre los operativos que demandaron la movilización de más de una decena de dotaciones. La principal hipótesis de trabajo apunta a la negligencia y, en casos específicos, a la acción deliberada de terceros sobre predios privados.
El foco en El Marquesado y la pista intencional
El siniestro que mayor alarma generó en la zona sur se originó alrededor de las 16 horas en un campo cerrado, ubicado detrás del barrio El Marquesado. Tras consumir aproximadamente 200 hectáreas de pastizales y “cola de zorro”, el rápido despliegue de los bomberos y la creación estratégica de cortafuegos evitaron que las llamas alcanzaran el perímetro de las viviendas aledañas.
“Fue un trabajo muy intenso. El terreno es difícil y el viento cambió tres veces de sentido, lo que complicó el trabajo”, detalló Rodríguez. En esa línea, el funcionario remarcó la labor preventiva articulada junto a la Secretaría de Seguridad y destacó la asistencia logística brindada por los propios vecinos del sector durante la madrugada.
Respecto al origen del foco ígneo, las autoridades mantienen firme la sospecha de una acción deliberada o vandálica. Rodríguez advirtió que el fuego comenzó en el interior de un campo delimitado por alambrados, lo que sugiere un ingreso irregular. “No sabemos con qué intención el que lo prendió lo hizo, pero lamentablemente el fuego destruye la evidencia”, sostuvo.
Terreno hostil en Sierra de los Padres y quemas clandestinas
En paralelo, un segundo operativo de gran magnitud se desarrolló en la zona de Rincón Chico y Rincón Grande, jurisdicción de Sierra de los Padres. Allí, ráfagas superiores a los 50 kilómetros por hora y la topografía escarpada del Cerro Grande dificultaron el acceso de las autobombas, obligando a los rescatistas a combatir las llamas a pie sobre cotas de 220 metros sobre el nivel del mar.
“Teníamos un incendio muy grande de más de 250 hectáreas, donde el intendente pidió que los recursos puestos a disposición fueran absolutos”, afirmó el titular de Defensa Civil. Tras intensas horas de labor, los 70 brigadistas desplegados en la zona lograron frenar el avance del fuego hacia las áreas productivas, salvando extensos cultivos de maíz de la región.
No obstante, la cúpula de emergencias expresó su máxima preocupación por la conducta ciudadana. Durante la jornada del lunes, las dependencias municipales debieron sofocar 25 focos menores originados de manera exclusiva por vecinos que intentaban quemar hojas y residuos domiciliarios, desoyendo las alertas por la extrema sequía.
Rigor administrativo y remediación ambiental
Frente a este escenario de desgaste logístico, desde el Ejecutivo municipal anticiparon que se aplicará todo el peso de la normativa vigente sobre los responsables. En el distrito rige una ordenanza que prohíbe de manera estricta cualquier tipo de quema a cielo abierto, habilitando la intervención directa de los Juzgados de Faltas.
Por su parte, Rodríguez adelantó que la Justicia podría accionar no solo desde el fuero penal, sino exigiendo resarcimientos económicos que cubran los gastos operativos y el impacto ecológico. “Cualquiera que genere un daño ambiental tiene la obligación de remediarlo; los costos de sanción pueden ser altísimos”, concluyó el funcionario.
