Daño “irreversible” en las playas del sur marplatense esperando obras que no llegan

El titular de los balnearios Rilancó y Balcón del Sur, Diego Sánchez Cabezudo, trazó un balance de la temporada de verano y alertó sobre las graves consecuencias de los últimos temporales. En diálogo con el Retrato, reclamó urgentes obras de infraestructura costera y advirtió que las trabas legales impiden al sector privado proteger el recurso turístico de la ciudad.

El cierre de la temporada estival 2025-2026 dejó en evidencia un cambio estructural en el comportamiento del turismo y agravó una crisis de infraestructura histórica en Mar del Plata. Desde el sector balneario de la zona sur, calificaron el verano como un período de supervivencia económica, marcado por la fragmentación de las vacaciones y una pérdida de arena alarmante.

En diálogo con el Retrato, el empresario y titular de las concesiones Rilancó y Balcón del Sur, Diego Sánchez Cabezudo (FOTO), detalló que la afluencia de visitantes se rige en la actualidad netamente por la previsión meteorológica. “Desde que tenemos tecnología, la gente viene cuando hay buen clima y va fraccionando sus vacaciones en los fines de semana largos”, afirmó el referente del sector.

El impacto de la sudestada y una erosión “irreversible”

No obstante, el principal desafío de la temporada no radicó en las fluctuaciones del consumo, sino en los severos daños provocados por las inclemencias climáticas. Durante el mes de febrero, una sudestada con ráfagas de hasta 70 kilómetros por hora golpeó la costa, generando destrozos significativos en las unidades de sombra y las defensas precarias.

En esa línea, Sánchez Cabezudo advirtió que la erosión costera en el sector sur de la ciudad alcanzó un punto crítico. Catalogó la situación como dramática e irreversible si no se articula una intervención estatal inmediata o, en su defecto, se habilita el accionar de los privados mediante marcos normativos claros.

Inacción estatal y trabas para la protección privada

“El Estado provincial, a través de Hidráulica, debería hacer la obra de defensa costera y no lo hace”, remarcó el empresario, quien también señaló la falta de ejecución del gobierno nacional y la limitación presupuestaria del estamento municipal. Por su parte, denunció que los concesionarios se encuentran inmovilizados ante las exigencias de los organismos de control ambiental.

“Si quisiéramos proteger nuestro espacio con algún espigón o refulado de arena, no lo podemos hacer porque tenés denuncias penales”, sostuvo. Esta parálisis institucional, sumada a la alteración del flujo marítimo en la región, está provocando la desaparición sistemática de la pendiente natural, permitiendo que el mar golpee directamente contra los acantilados.

Para fundamentar su reclamo, recordó intervenciones previas que resultaron exitosas en el distrito para mitigar este fenómeno. Al respecto, detalló que tanto las escolleras en forma de T en la zona norte como los arrecifes artificiales construidos en Acantilados lograron acumular extensas franjas de arena en el mediano plazo.

La mutación del modelo: de la playa familiar a la nocturnidad

Ante la ausencia de soluciones de fondo, los balnearios se ven obligados a retroceder sus instalaciones hacia el sector de estacionamientos para poder brindar servicios, muchas veces sobre una superficie de calidad deficiente. En ese sentido, alertó que este escenario de desamparo fomenta una mutación obligada del modelo de negocios, desplazando la actividad diurna hacia la nocturnidad.

“Si dicen que no tiene que haber más balnearios nos vamos, pero lo que no hay es playa”, advirtió Sánchez Cabezudo a modo de cierre. Finalmente, exigió a la dirigencia política un proyecto de ciudad integral a largo plazo, para evitar que el destino pierda su atractivo principal: “Si lo único que tenemos para ofrecer es piedra, agua y noche, la gente se va a ir para otro lado. Necesitamos playa”.