Peones de taxi de Mar del Plata cierran el balance del verano 2026 con números en rojo

El titular del Sindicato Marplatense de Peones de Taxi (SIMPETAX), Miguel Rodríguez, trazó un duro balance del verano 2026. En diálogo con el Retrato, adelantó que exigirán a la Municipalidad una recategorización hacia un modelo de transporte privado ante la falta de controles sobre las plataformas ilegales.

El sector de peones de taxi de Mar del Plata cerró el balance del verano 2026 con números en rojo y una inminente reestructuración de su modelo de trabajo. Desde el gremio calificaron el desarrollo de la temporada de verano de “6 puntos”, producto de un combo marcado por la recesión económica, la reducción de los días de estadía y el impacto irrestricto de las aplicaciones de transporte no habilitadas.

En diálogo con el Retrato, el Secretario General de SIMPETAX, Miguel Rodríguez (FOTO), sostuvo que el período estival fue “muy malo en todo sentido”. Para los trabajadores del volante, la caída en la recaudación alcanzó el 30% en comparación con el año anterior, encontrando un único y breve respiro durante el fin de semana largo de Carnaval.

En ese sentido, el dirigente sindical vinculó este escenario a la severa pérdida del poder adquisitivo que atraviesan los visitantes. “Las cosas siguen aumentando y los salarios se siguen quedando, es como que los precios van por el ascensor y los sueldos van por la escalera”, graficó Rodríguez para dimensionar la brecha económica que limitó el consumo de viajes de los turistas.

Ante los recientes incrementos tarifarios, que fijaron la bajada de bandera en $2.250 durante el día y $2.700 en horario nocturno, el gremio detectó un cambio de conducta sustancial. Una gran porción del turismo optó por utilizar sus vehículos particulares, trasladarse a pie o priorizar el transporte público de pasajeros, reduciendo la solicitud de taxis a trayectos excepcionalmente breves.

El avance de las plataformas y el éxodo nocturno

Más allá de la variable inflacionaria, el eje central del conflicto radica en la proliferación de aplicaciones como Uber y Cabify. Pese a que la ordenanza 23.928 prohíbe el transporte no habilitado en el Partido de General Pueyrredon, Rodríguez denunció una inacción deliberada por parte de la gestión del intendente Guillermo Montenegro.

“Notamos que hay un interés de las autoridades municipales a que estas aplicaciones existan, la política está a favor del intendente y no se puede hacer nada por las vías judiciales“, advirtió el titular de SIMPETAX. En esa línea, remarcó la gravedad de las “tarifas dinámicas” que aplican estas plataformas, las cuales pueden llegar a quintuplicar el valor de un viaje en días de lluvia o festividades.

La falta de celeridad administrativa y de operativos de secuestro vehicular generó un nuevo fenómeno de anarquía en el sistema con la migración masiva de peones hacia las plataformas durante la noche. Rodríguez detalló que resulta más rentable operar en la ilegalidad por unas pocas horas nocturnas que cumplir con las exigencias del reloj taxímetro.

No obstante, el descontrol regulatorio escaló a niveles interjurisdiccionales. Durante enero y febrero, el gremio detectó la circulación de taxis foráneos y vehículos particulares de turistas operando como transporte de pasajeros mediante las aplicaciones, sumando una nueva capa de competencia desleal al mercado local.

El proyecto para competir en “igualdad de condiciones”

Frente a lo que consideran una “batalla perdida” en términos de erradicación, el sindicato confirmó un drástico cambio de estrategia. Lejos de continuar exigiendo la prohibición total, el sector presentará un proyecto formal ante el municipio para abandonar su estatus de transporte público y operar bajo un régimen privado.

“Tenemos que resignarnos a que esto ha venido para quedarse y vamos a tener que coexistir con las aplicaciones“, adelantó Rodríguez. El objetivo de la medida es despojarse de la pesada carga impositiva y de las exigencias operativas actuales, tales como el cumplimiento de franjas horarias obligatorias y el sistema de GPS conectado al municipio.

Por su parte, el referente sindical aclaró que la intención no es desregular la tarifa, sino convertir al taxi tradicional en un órgano de control natural frente a los abusos de las apps. Al competir sin asimetrías fiscales, buscarán garantizar una tarifa previsible para el usuario que evite el dumping inicial y el posterior sobreprecio de las corporaciones tecnológicas.

“Nosotros no podemos seguir siendo públicos para que después, cuando todo esto se caiga, nos vengan a reclamar obligaciones. Queremos pasar a ser un servicio privado de taxi que siga bajo la órbita municipal, para no desaparecer y lograr la igualdad de condiciones”, concluyó el dirigente.