Con la Ley Bases en plena aplicación y una recesión que no da tregua, Mar del Plata se asoma a los meses más duros del año. Referentes de Comercio y ATE dialogaron con El Retrato para analizar el impacto de la flexibilización, el desguace estatal y la caída del consumo en una ciudad históricamente golpeada por la desocupación.
La Ley Bases (27.742), que amplió los periodos de prueba y reemplazó indemnizaciones por fondos de cese en algunos sectores, comenzó a aplicarse en un escenario marcado por la recesión económica, el cierre de pymes y la licuación de los salarios.
Tal es el pronóstico de los gremios para este invierno en Mar del Plata. Según las proyecciones, la combinación de una normativa que “abarata el despido” y una fuerte caída del consumo amenaza con disparar el desempleo estructural en la ciudad.
El caso Los Gallegos: el “debut” de la flexibilización
El primer gran síntoma de esta nueva era normativa se vivió en la emblemática Tienda Los Gallegos, en el marco de las negociaciones de venta al Grupo IRSA. A pesar de las mesas de diálogo y los compromisos asumidos de no realizar cesantías durante la transición, la empresa avanzó con despidos verbales hacia trabajadores históricos.
En diálogo con el Retrato, Guillermo Bianchi, titular del Sindicato de Empleados de Comercio (SECZA), utilizó este caso para ilustrar cómo la ley empodera prácticas abusivas. “La empresa adoptó los valores del mercado para solucionar el tema de la venta y quitó al hombre de la escena, porque se creen que esta Ley los dotó de impunidad”, denunció refiriéndose a la Tienda Los Gallegos.
Para Bianchi, la reforma no tiene un solo componente tendiente al crecimiento del empleo. Por el contrario, facilita las cesantías a través del nuevo fondo de cese laboral, el cual será manejado por entidades financieras que cobrarán jugosas comisiones. “Vas a poder despedir a la gente y pagar entre seis y doce cuotas. Es una invitación a que se descontracture el despido en Argentina, que sea arbitrario, injustificado y sobre todo barato”, sentenció el dirigente.
Pymes asfixiadas y las mentiras de la importación
El argumento oficial sostiene que la reforma beneficia a las pequeñas y medianas empresas. Sin embargo, desde el SECZA advierten que el verdadero problema es la matriz económica.
Bianchi puso como ejemplo el histórico polo textil marplatense: “El sector de la calle Juan B. Justo, orgullo por los pulóveres y camperas, hoy no tiene gente comprando porque la apertura de las importaciones hace que se vendan productos a precios muy baratos en supermercados o por redes”. El sindicalista fue tajante: “Las pymes si no venden, no prosperan nada”. Alegando que no hay reforma que valga ante tal contexto económico, por el contrario, se favorece a la pérdida de puestos de trabajo.
Un Estado en retirada
El sector público enfrenta su propia problemática. Ezequiel Navarro, referente de ATE Mar del Plata, denunció que la pérdida del poder adquisitivo ronda el 45% bajo la actual gestión nacional y que ya se han perdido más de 62.000 empleos públicos en el país.
La nueva ley otorga facultades delegadas al Ejecutivo para disolver entes y pasar a personal de planta permanente a situación de “disponibilidad” (algo que funciona como un paso previo al despido). “Cada vez el Estado se retira más. Si retirás las políticas públicas, como nos pasó con el Ministerio de Desarrollo Social, va a llegar un punto en que van a decir: para qué le pago un sueldo a alguien que no tiene tarea”, explicó.
Además del desguace, el dirigente alertó sobre una preocupante escalada de hostilidad institucional. Navarro relató que, en medio de un conflicto por el no pago del presentismo en el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP), “ingresó la Prefectura casi a hacer parte de la asamblea”, un nivel de amedrentamiento que, aseguró, “no habíamos vivido nunca en democracia”.
Un invierno a la intemperie
Navarro desmintió el relato oficial sobre el éxito turístico de la ciudad, calificando la temporada de “mala” y advirtiendo que el turismo “cada vez es menos gente y gasta menos”. Ante el aumento de persianas bajas y propiedades en venta que se observa en la ciudad, el diagnóstico de los trabajadores estatales es contundente: “El problema no son las leyes laborales, el problema son las políticas que está llevando adelante este gobierno, que hasta ahora lo único que ha hecho fue cerrar empresas todos los días”.
Sin un repunte del consumo a la vista, con salarios pulverizados por la inflación y un marco legal que abarata las desvinculaciones, Mar del Plata se enfrenta al fantasma latente de volver a liderar el ranking nacional de desempleo.
