Mallorca: El alto costo de los alquileres, una problemática a resolver

(el Retrato en España) El fuerte incremento en los precios de los alquileres en destinos turísticos del Mediterráneo se ha convertido en uno de los principales problemas para quienes viven y trabajan en estas zonas. En Mallorca, uno de los destinos más demandados del verano europeo, la situación impacta tanto en residentes como en trabajadores temporales que llegan cada temporada para sostener la actividad turística.

Bartolomé “Tolo” Llambrés San Pedro, empresario hotelero español que dirige los hoteles Cas Ferrer Nou Hotelet y Fonda Llabrés, analizó esta problemática que se repite cada año y que condiciona la disponibilidad de mano de obra y la calidad de vida de quienes dependen del turismo.

“El alto costo de los alquileres es un problema real en Mallorca, pero muchas veces afecta incluso más a los propios españoles que a los inmigrantes que llegan a trabajar durante la temporada”, explicó el empresario al referirse al impacto de la vivienda en las zonas turísticas de la isla.

La “población flotante” que sostiene la temporada

Llambres señaló que la dinámica laboral de Mallorca está marcada por una gran movilidad de trabajadores temporales. Muchos llegan desde distintas regiones de España para trabajar durante la temporada alta y luego regresan a sus lugares de origen cuando finaliza el verano.

“Aquí en Mallorca existe lo que llamamos población flotante. Por ejemplo, en Alcudia hay censados unos 20.000 habitantes, pero muchos de ellos en realidad no viven todo el año en la isla”, detalló.

Según explicó, una parte importante de esos trabajadores permanece en Mallorca solo durante la temporada turística, que suele extenderse entre seis y siete meses. Durante ese período buscan generar ingresos suficientes para sostenerse durante el resto del año.

“Hay personas que vienen de Andalucía o de Extremadura, trabajan siete meses, ganan el dinero suficiente y luego el resto del año regresan a la península o descansan”, señaló.

Este fenómeno, agregó, también se ve reflejado en los registros poblacionales. Muchos trabajadores se empadronan en la isla para acceder a determinados beneficios, como descuentos en vuelos o servicios, aunque su permanencia efectiva sea solo estacional.

El resultado es un marcado contraste entre los meses de verano y el invierno. Mientras durante la temporada alta la isla recibe una enorme cantidad de visitantes y trabajadores temporales, en invierno la población se reduce drásticamente.

“De esos 20.000 habitantes censados en Alcudia, probablemente en invierno queden viviendo unos 8.000. Es menos de la mitad”, explicó el empresario.

A esta dinámica se suma el enorme peso del turismo en la capacidad de alojamiento. En Alcudia, según indicó Llambres, existen alrededor de 40.000 plazas hoteleras y otras 5.000 en alojamientos turísticos vacacionales, una cifra que supera ampliamente la población residente.

“En pleno verano la proporción es tremenda. De cada cinco o seis personas que hay en la calle, seguramente uno sea mallorquín, otro un trabajador que llegó de fuera y el resto turistas”, describió.

En ese contexto, el precio de los alquileres se convierte en un factor determinante para quienes buscan instalarse en la isla, ya sea de manera permanente o temporal.

“El problema de la vivienda termina condicionando todo: quién puede venir a trabajar, quién decide quedarse y cómo se organiza la vida en un destino turístico tan demandado como Mallorca”, concluyó.