Ramos :No fue una temporada excelente pero tampoco mala, fue un término medio

Esteban Ramos, empresario de balnearios de Punta Mogotes, analizó en diálogo con El Retrato el balance de la temporada 2026. Hubo trabajo, el clima acompañó y más del 50% del público de temporada fue marplatense, pero la gastronomía se resintió, el turista fue selectivo con los días de alquiler y la rentabilidad cayó porque los ingresos bajaron mientras los gastos siguieron la inflación.

Con la temporada tocando su final y las clases ya iniciadas, el sector turístico de Mar del Plata comienza a pasar en limpio los números de una temporada atravesada por la fluctuación del consumo. Para el rubro de los balnearios, el factor meteorológico jugó a favor, pero no alcanzó para maquillar por completo el impacto de la inflación en los costos operativos.

Esteban Ramos, empresario concesionario de Portofino y Príncipe de  Playa Grande y referente gremial de CEBRA, realizó en diálogo con el Retrato una radiografía detallada del verano 2026, donde el equilibrio financiero se logró gracias al empuje inicial de diciembre y la fidelidad del público local.

El balance: entre el clima favorable y el consumo selectivo

En el caso del rubro nuestro, el clima no nos fue adverso”, reconoció Ramos. El empresario explicó que la ola de calor registrada durante las fiestas de diciembre adelantó el flujo de visitantes, mitigando el habitual retraso en la llegada de turistas durante los primeros días de enero.

“Te diría que la temporada estuvo en un término medio. No fue una temporada excelente pero tampoco fue mala”. Si bien admitió que no se trabajó a niveles de ocupación del 100%, salvo en fines de semana puntuales, proyectó un cierre con “balance positivo” gracias al impulso del fin de semana largo de Carnaval en febrero y las expectativas puestas en Semana Santa.

Sin embargo, el fenómeno del “bolsillo flaco” se hizo sentir. Ramos señaló que el recorte de gastos no golpeó tanto al alquiler de sombra, sino al consumo periférico. “La gastronomía acá en la costa se vio un poco resentida. Con respecto al alquiler de la carpa, tal vez la gente sí fue más selectiva en cuanto a los días, alquilaban solo los días que se anunciaba muy bueno”, detalló.

El marplatense al rescate y la caída de la rentabilidad

Un dato que suele pasar desapercibido en los balances oficiales es el peso del ciudadano local en la economía de los balnearios. Según Ramos, más del 50% de los clientes de temporada en Playa Grande son residentes de General Pueyrredon. “Mayormente el cliente nuestro de temporada es público local que alquila una carpa y la aprovecha con la familia en los horarios que el trabajo le permite disfrutar”, graficó, destacando que este piso de alquileres fijos es vital para sostener la estructura.

No obstante, la ecuación financiera de este verano resultó desfavorable para los empresarios del sector. “La rentabilidad se te cae porque los ingresos se resienten y los gastos siguen el ritmo de la inflación. Hay una pérdida basada en la diferencia entre lo que se te cayó la recaudación y los gastos que se mantuvieron”.

En este contexto, las proyecciones de inversión en infraestructura para la próxima temporada están marcadas por la cautela. “No es momento para tirar manteca al techo. Básicamente son tareas de mantenimiento, no tanta inversión, hay que ser cautos en ese sentido”, advirtió el referente, aclarando que solo se avanzará con obras que ya estaban previamente comprometidas en los pliegos de concesión.

El problema de la arena y el futuro del servicio

Uno de los temas más urgentes que enfrentó Playa Grande al inicio de la temporada fue la notoria falta de arena, un problema estructural que exige tareas de movimiento constante (y costoso) por parte de los privados para mantener los lotes utilizables.

Sobre la posibilidad de encarar una obra integral de refulado (rellenado de playas con arena extraída del mar), Ramos aclaró que no hay planes inmediatos debido a cuestiones logísticas y falta de acuerdos con el Estado. “Lo ideal del refulado es que sea concomitante con el dragado del puerto, que ya se hizo este verano. Nosotros tuvimos gestiones para colaborar y hacer un refulado con ese dragado, pero no pudimos llegar a un punto de acuerdo. Sin duda, hay que volver a esperar una época de dragado para pensarlo”, explicó.

De cara a lo que resta del año, los balnearios de Playa Grande mantendrán sus estructuras de sombra armadas hasta el domingo de Pascuas (5 de abril). Actualmente, transitando la “temporada baja”, los valores de alquiler diario presentan descuentos del 50% respecto a los precios de enero, rondando los $100.000 por día por una carpa con acceso a todos los servicios (pileta, vestuarios y recreación). Pasada esa fecha, las lonas y los palos se desarmarán hasta octubre, dejando activa únicamente la oferta gastronómica y nocturna de la zona.