Adrián Alasino, decano de la Facultad de Medicina, confirmó en diálogo con el Retrato que entre diciembre y marzo se recibirán aproximadamente 200 médicos, el número más alto desde que la carrera tiene graduados hace cuatro años. La matrícula se mantiene estable con 1.200 inscriptos anuales, pero el inicio del ciclo lectivo está marcado por la incertidumbre presupuestaria, que pone en duda las obras, y los paros docentes de una semana por mes. La preocupación del decanato se centra en preservar las mesas de exámenes finales de marzo, que determinan el pase de año.
La Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata cerrará su cuarto año con graduados alcanzando un número que Adrián Alasino, su decano, calificó de significativo. Aproximadamente 200 médicos recibirán su título entre los que se graduaron en diciembre de 2025 y los que lo harán en marzo de 2026. “Es el número más alto desde los cuatro años que tenemos graduados y es el número promedio que vamos a estar manejando a partir de este año”, afirmó Alasino en diálogo con El Retrato.
El dato adquiere relevancia en perspectiva nacional. “Es un número importante porque no hay demasiadas facultades del país que saquen 200 médicos por año. Serán cinco o seis nada más”, señaló el decano. La cifra refleja la consolidación de una carrera que apenas hace cuatro años comenzó a graduar sus primeras camadas y que hoy se posiciona entre las principales productoras de médicos del sistema universitario argentino.
Matrícula estable, presupuesto incierto
La matrícula de ingresantes se mantiene estable. “Este año tuvimos unos 1.200 inscriptos que empezaron, un poquito más, pero empezamos con ese número, que es el número más o menos promedio de los últimos años”, detalló Alasino. Cabe recalcar que de ese total, alrededor de 150 son extranjeros.
Sin embargo, la estabilidad en el ingreso contrasta con la incertidumbre presupuestaria que atraviesa a toda la universidad pública. “Tenemos prevista una batería de pequeñas cosas. Esa batería hay tres o cuatro obras pequeñas, no sabemos si se van a poder realizar porque ya están en carpeta, pero hasta el momento los problemas que son de público conocimiento hacen de que el presupuesto de este año no esté claro, así que seguramente vamos a depender de eso”, explicó el decano.
Inicio conflictivo y la protección de los finales
El ciclo lectivo arrancó con calendario diferenciado, primer año comenzó la primera semana de febrero, como es tradición en Medicina, mientras que de segundo a sexto año iniciaron la segunda semana de marzo. Pero el arranque no está exento marcado por el conflicto. ” Son medidas muy importantes (refiriéndose a los paros de una semana todos los meses establecidos en el plan de lucha de ADUM) que obviamente van a traer consecuencias en el estudiantado”, señaló Alasino.
La preocupación del decanato se centra en las mesas de exámenes finales de marzo, que definen el pase de año. “Nosotros lo que pensamos hacer es conversar con los docentes y ver el impacto sobre todo en mesa de exámenes finales. Hasta ahora siempre se ha tomado examen final, que son los que resuelven el pase del año. Entonces, si uno no toma examen final en marzo, hay personas que pueden perder esa posibilidad” y aclaró que siempre y cuando la medida no abarque esas fechas la facultad de medicina estará conforme. La lógica del decanato es que el conflicto es entre el gremio docente y el gobierno nacional por cuestiones salariales y presupuestarias, pero el estudiante no debería pagar las consecuencias estructurales de esa disputa. “Si bien la situación docente es una situación muy compleja, siempre se trata de preservar a los estudiantes en cierta manera de no causar perjuicios más graves”, concluyó Alasino.
