Mar del Plata y el desafío turístico 2026: del “turista residente” al eterno debate por los cruceros

Ana María Biasone, directora de la Maestría en Desarrollo Turístico Sustentable de la UNMDP, analizó en diálogo con el Retrato la temporada 2026 y desmontó algunos mitos sobre el turismo en Mar del Plata: el visitante que no se aloja en hoteles ni come en restaurantes también genera consumo real, el turismo joven es un segmento relevante que convive con el familiar, y la terminal de cruceros sigue siendo una promesa recurrente sin resolver los problemas estructurales del puerto. Sobre la desestacionalización, fue clara: existen planes participativos desde hace años, pero falta voluntad política para ejecutarlos.

Cuando se habla de temporada turística en Mar del Plata, el debate suele girar en torno a cifras de ocupación hotelera, gasto promedio en restaurantes y alquiler de carpas. Sin embargo, ese recorte estadístico invisibiliza un fenómeno estructural que caracteriza al verano marplatense: el turismo residenciado. Ana María Biasone, magíster en Desarrollo Turístico Sustentable y directora de la maestría homónima en la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Nacional de Mar del Plata, reubicó el debate desde una perspectiva más amplia. “Ese turista que posee una segunda residencia en nuestra ciudad, o usa la de familiares, o alquila a través de diversos canales, realiza consumos que no son los que tradicionalmente se computan como gasto turístico. No se aloja en establecimientos hoteleros, no come en restaurantes y tal vez no alquile servicios de sombra. Pero de todos modos está inyectando dinero en la economía total: en el supermercado, en la estación de servicio, en la rotisería, en el shopping o en los comercios de cercanía comprando desde los insumos para la vida diaria, como en el recuerdo que lleva de regreso a su lugar de residencia.”

El término “turismo residenciado” fue acuñado por el arquitecto Juan Carlos Mantero, pionero en los estudios del sector, y describe una modalidad no aplica a los indicadores clásicos pero que representa un volumen económico significativo. “Desde una mirada puramente mercantilista siempre sirve ese turista.” Y agregó un detalle que suele olvidarse, si ese visitante es propietario de una casa o departamento, también paga tasas por servicios municipales durante todo el año, independientemente del uso que haga de la propiedad.

El turismo joven: el segmento relevante, no residual

Uno de los fenómenos más comentados de esta temporada fue la explosión del turismo joven, especialmente visible en las playas del sur con el auge del after beach. Biasone contextualizó el tema citando un trabajo reciente del Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad FASTA, que comparó los hábitos turísticos del segmento de 18 a 30 años con los de mayores de 30. “El estudio muestra que el turismo joven en Mar del Plata durante la temporada de verano no constituye un turismo menor ni residual, sino un segmento relevante, con lógicas, prácticas y expectativas específicas, que convive con rasgos estructurales compartidos del turismo estival en la ciudad. Lejos de configurar universos separados, jóvenes y no jóvenes comparten un mismo destino, pero lo viven, usan y significan de maneras parcialmente diferenciadas.”

La pregunta clave es si este segmento está reemplazando al turismo familiar tradicional o si ambos conviven. Según el estudio citado por Biasone, no se trata de una sustitución sino de una diversificación. El after beach y los modelos de negocio orientados a consumos nocturnos y eventos masivos en las playas del sur no están expulsando al turismo familiar, pero sí están ocupando espacios que antes no eran explotados comercialmente con esa intensidad.

El contexto macroeconómico y el turista que no vino

Consultada sobre el destino del turista de clase media que en otras temporadas elegiría Mar del Plata pero este año se abstuvo, Biasone introdujo una variable estructural: “Las condiciones del contexto actual que tienen entre sus principales cuestiones la incertidumbre para amplios sectores de la clase media y baja, los segmentos que aportan al tradicional turismo masivo de sol y playa para el destino Mar del Plata, hacen que las consecuencias sean palpables y se reflejen en el comportamiento de los visitantes.” En otras palabras: muchos se quedaron en Buenos Aires. Y remarcó que las cuestiones macroeconómicas y los eventos políticos y sociales siempre han tenido un impacto directo en la llegada y permanencia de turistas durante el período estival.

Turismo internacional y la balanza negativa

Biasone, quien hoy además de su tarea en la Universidad, es socia de la agencia de viajes Al Mundo con sucursal en del Paseo Aldrey, brinda desde allì a marplatenses y turistas un espacio físico donde consultar y concretar sus viajes.

En materia de turismo extranjero, Biasone aclaró que Mar del Plata no figura entre los destinos receptivos de turismo internacional relevantes del país. Citó dos informes de la Academia Argentina de Turismo. Uno, elaborado por el vicepresidente de la entidad, el doctor Enrique Amadasi, da cuenta de que la ciudad de Buenos Aires es la única que mueve el amperímetro del turismo internacional, pero con caídas del 9% en 2024 y del 6% en 2025. Mar del Plata no llega a aparecer en ese ranking. El otro informe, del analista Narciso Muñiz, se enfocó en CABA pero sus conclusiones son extrapolables: “Podría pensarse entonces que tienen razón quienes reclaman por un peso devaluado ya que siempre provoca una llegada masiva de turistas y un aumento del consumo, pero también puede verse como esto coincide con un empobrecimiento de la sociedad en su conjunto. Entiendo que el problema pasa por la falta de competitividad de nuestros destinos.”

Biasone enfatizó en este diagnóstico: “Hoy nuestros precios y tarifas internos, sumado a la distancia de los principales centros emisivos a nivel mundial, no favorecen la llegada de turismo internacional, sino todo lo contrario. Somos, a todas luces, un país con una balanza turística negativa.” El marplatense, en cambio, sigue siendo un viajero experimentado al exterior, con destinos preferidos como Brasil, el Caribe, Europa y, en vacaciones de invierno, Estados Unidos. Y este año 2026, con el Mundial de Fútbol, ese atractivo se incrementa.

Sobre el tipo de cambio como variable de atracción para países limítrofes, Biasone señaló que es un tema totalmente coyuntural y puso como ejemplo a Santiago de Chile, que durante meses fue atractivo para compras pero que, al cambiar las cotizaciones de divisas, perdió ese flujo de manera ostensible en poco tiempo.

Cruceros: promesa recurrente sin solución de fondo

La terminal de cruceros volvió a tomar fuerza como anuncio en los últimos días. Para Biasone, se trata de una promesa recurrente con una historia larga y frustrante. Citó una nota del periodista Gustavo Visciarelli que da cuenta de la llegada del “Vapor Buenos Aires”, el primer crucero que arribó al puerto de Mar del Plata en enero de 1922. Desde entonces, la llegada de cruceros ha sido intermitente. Hubo un período de florecimiento en los años 70, cuando los buques de la compañía “Ybarra” desembarcaban pasajeros en la Escollera Norte y dieron lugar a agencias de viaje receptivas que marcaron una época.

A inicios del nuevo siglo, se impulsaron mejoras en la infraestructura y gestiones para atraer a las compañías navieras. En 2013 se inauguró la terminal de cruceros con la expectativa de convertir al puerto en escala fija entre Buenos Aires y la Patagonia. “Los problemas operativos y de dragado se hicieron evidentes y, casi sin uso, el edificio fue destinado a otros fines”, señaló Biasone. Y citó un análisis de Cepal de 2002 que advertía sobre la necesidad de que el puerto de Mar del Plata se transforme hacia un perfil multipropósito, pero subrayando que “es indispensable evaluar” el impacto ambiental de este tipo de proyectos.

“En nuestra ciudad son pocas las agencias de viajes que se especializan en turismo receptivo internacional, no obstante ello, es muy fácil reactivar los servicios si se produjera una demanda en ese sentido. Hay circuitos ya diseñados, y probados, que incluyen actividades culturales, circuitos de compras, visita a museos (ejemplo: La Casa Sobre el Arroyo) así como excursiones a localidades vecinas (tal el caso de Balcarce que con el Museo Fangio constituye un atractivo de nivel internacional).”

Desestacionalización: planes existen, faltan ejecutores

Consultada sobre cómo romper con la estacionalidad, Biasone no propuso recetas nuevas. En cambio, enumeró los instrumentos de planificación que ya existen: el Plan Estratégico de 2004, actualizado para el período 2013-2030; el Plan de Acción Mar del Plata Sostenible, realizado en 2012 y 2013 en el marco del Programa de Ciudades Emergentes y Sostenibles del BID; y el Plan Integrado de Desarrollo Turístico Sostenible Mar del Plata 2050, disponible públicamente desde hace años. “La planificación participativa es una herramienta primordial cuando se diseñan políticas de Estado. Es un proceso prospectivo que debe involucrar a los gobiernos, a los representantes de la ciencia y la academia, de la producción, de la cultura, de las organizaciones del tercer sector y de la comunidad en su conjunto.” El problema, en su diagnóstico, no es la ausencia de planes sino la ausencia de voluntad para ejecutarlos.