El terremoto provocó evacuación preventiva de edificios sin daños estructurales ni heridos

El movimiento telúrico, registrado a las 08:15 a casi 200 kilómetros de Mar del Plata, provocó la evacuación preventiva de edificios públicos en el centro de la ciudad sin dejar daños estructurales ni heridos. El investigador del CONICET, Federico Isla, desestimó cualquier vínculo con la exploración petrolera offshore, explicó la mecánica de una falla profunda y trajo a la memoria el tsunami de 1954.

La estructura geológica de la costa bonaerense, caracterizada por su extrema rigidez y estabilidad, experimentó este jueves una anomalía que alteró la dinámica matutina de Mar del Plata. A las 08:15:37 hora local, un sismo de magnitud 4.9 en la escala de Richter, según los registros oficiales del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), sacudió la plataforma continental, generando vibraciones perceptibles principalmente en los edificios de altura del microcentro, en barrios de la Zona Sur y en Sierra de los Padres

El episodio derivó en la evacuación preventiva de dependencias estatales, como los Juzgados de Familia, bajo la coordinación de Defensa Civil, organismo que minutos más tarde confirmó la ausencia total de daños materiales o víctimas.

Para comprender la dimensión científica de un evento que carece de precedentes inmediatos, el Retrato dialogó con Federico “Iñaki” Isla, geólogo e Investigador Superior del CONICET. El especialista circunscribió el hecho a un reacomodamiento tectónico profundo y aseguró que no hay de que alarmarse.

“Es muy raro. Normalmente en 130 años de Mar del Plata no hubo ningún sismo cercano”, introdujo Isla. Sobre la ubicación exacta, el investigador detalló que el epicentro no se situó en la costa urbana, sino a 193 kilómetros al sur-sudeste, en la franja marítima ubicada entre Miramar y Necochea, a una profundidad de 10 kilómetros. “Es un terremoto de intraplaca, en la placa sudamericana, casi en el borde, muy cerca del Talud”, precisó, reconociendo una leve discrepancia en la medición de la energía liberada, ya que el servicio geológico de los Estados Unidos (USGS) lo catalogó en 4.7.

La mecánica de la falla y el mito petrolero

El origen del movimiento radica en la tensión subterránea de los bloques continentales. La región se encuentra dominada por el sistema de Tandilia, una formación serrana estructurada sobre fallas geológicas milenarias. Sin embargo, Isla aclaró la distancia técnica entre ambos sistemas: “Normalmente estamos en una zona donde hay sierras controladas por fallas, y puede haber alguna debilidad, y debido a algo que lo pueda gatillar, puede ser algún deslizamiento subacuático, y eso pudo haber gatillado que se produzca este terremoto. Es una falla que se reacomodó”.

El sismo, originado a casi 200 kilómetros del eje de Tandilia, activó de inmediato especulaciones en la opinión pública que vinculaban el temblor con las recientes operaciones de la industria petrolera costa afuera. El investigador del CONICET desarticuló esta teoría de raíz. “Hace poco no estuvieron trabajando, y por lo que entiendo estuvieron en el pozo Argerich, que está bastante más al norte”, fundamentó.

El tsunami de 1954 y el tiburón de Miramar

Al rastrear el historial de fenómenos anómalos en el Mar Argentino, Isla rescató un episodio oceanográfico que aún genera interrogantes en la comunidad científica como fue el ingreso de agua en la costa marplatense a mediados del siglo pasado.

“Lo que sí nos llama la atención es el aparente tsunami del 21 de enero de 1954, donde tres olas entraron en la Bristol y en la bahía de la Playa de los Ingleses. Nunca se relacionó a un terremoto, aunque podrían serlo, y en ese caso sí fueron olas de tsunami”, rememoró. Ante la falta de registros sísmicos de aquella fecha, la hipótesis principal apunta a que un “deslizamiento subacuático pudiera haber originado esas olas”.

El evento de 1954 encierra, además, una peculiaridad biológica documentada. “Ese fue un fenómeno oceanográfico muy importante porque al otro día en Miramar apareció un tiburón blanco que atacó a un bañista. Así que las dos historias de Mar del Plata, que es las grandes olas del 21 de enero de 1954, se correlacionan con el ataque del tiburón blanco del 22 de enero”, relató el geólogo.

A pesar de la sorpresa que el sismo de este jueves generó en la población, Isla concluyó su análisis técnico con un mensaje centrado en la prevención y la tranquilidad ciudadana. “Es una zona muy rígida, es de muy baja frecuencia. No tenemos registros de terremotos grandes y por las estadísticas, no pensamos que puedan ser más frecuentes ni de mayor energía, de manera que lo que quiero es que la gente tenga calma”, finalizó. Las autoridades, por su parte, mantienen una recomendación de prudencia exclusiva para bañistas y surfistas ante la posibilidad de alteraciones menores y temporales en el oleaje.