Mar del Plata amaneció este martes con un pulso distinto. Desde las primeras horas de la madrugada, la ciudad balnearia se vio atravesada por un paro general de fuerte impacto y una adhesión más que importante en los principales sectores de actividad. Las postales habituales, como colectivos circulando por la avenida Luro, cafés abiertos recibiendo a los primeros clientes y persianas levantándose en los comercios del microcentro, quedaron reemplazadas por calles inusualmente despejadas y paradas vacías.
El servicio de transporte urbano no funciona, lo que dejó sin movilidad a miles de vecinos que a diario dependen de los colectivos para llegar a sus trabajos. Tampoco abrieron sus puertas bares ni cafeterías, mientras que buena parte de los comercios decidió no atender al público ante la adhesión de los empleados de comercio. A la medida también se sumaron trabajadores del Casino Central y de otros sectores clave de la actividad local.
Las inmediaciones del centro y en distintos puntos estratégicos de la ciudad, en su soledad marcaron el tono del inicio de una jornada que promete sentirse con fuerza en cada rincón de Mar del Plata.
