Sífilis y tuberculosis sacuden Mar del Plata: aumento de casos y fallas en la prevención

Los registros locales de sífilis en personas gestantes duplican la media nacional, mientras que la tuberculosis creció un 75% en el partido de General Pueyrredon. En diálogo con el Retrato, el infectólogo Alejandro Ferro atribuye el fenómeno a cambios en la “cultura de la sexualidad”, la pobreza estructural y la ausencia de campañas oficiales de educación para la salud.

Mientras que a nivel nacional los casos de sífilis aumentaron un 71% durante 2025, la situación local presenta una tasa en personas embarazadas que representa el doble que el promedio del país. Paralelamente, los contagios de tuberculosis en el distrito subieron un 75%, frente a un 38% nacional.

El Dr. Alejandro Ferro analizó las causas de este escenario. “El aumento de la sífilis se debe fundamentalmente a un cambio en lo que se pudiera denominar la cultura de la sexualidad”, definió el especialista en diálogo con El Retrato. Según explicó, las medidas de barrera como el preservativo no son utilizadas “ni todo el tiempo ni de la forma que correspondería”, lo que deriva en un incremento sostenido anual de las enfermedades de transmisión sexual.

El “fracaso de la medicina” en la transmisión vertical

El sistema de salud local realiza tamizajes casi universales. “Todas las mujeres embarazadas son estudiadas, ya sea en el ámbito público, en las salitas o cuando pasan al hospital, o bien en el ámbito privado”, detalló Ferro. Sin embargo, la persistencia de casos de sífilis congénita (transmisión de madre a hijo) expone vulnerabilidades en la cadena de atención. “Cuando esto ocurre, es que una cantidad de alarmas o sistemas de alarma han sido vulnerados”, sentenció.

Ferro vinculó esta falencia directamente con la carencia de políticas educativas. “Lo primero que está fallando es que no hay campañas de lo que se llama educación para la salud”, afirmó, señalando que esta formación debería estar presente en colegios primarios y secundarios, abarcando desde la protección sexual hasta la nutrición y el consumo de sustancias. “Lamentablemente es una bolilla que falta en general en el país, en la provincia y en la ciudad de Mar del Plata”, agregó.

Como herramienta adicional de prevención, el médico destacó la existencia de la Doxy-PEP, un esquema farmacológico que consiste en la administración de 200 mg de doxiciclina hasta 72 horas después de una actividad sexual de riesgo. “Esto hace disminuir enormemente la posibilidad de infectarte de sífilis”, explicó, aunque aclaró que requiere inscripción en un programa de control médico.

Tuberculosis: “Una deuda pendiente con la pobreza”

Respecto al aumento del 75% en los casos de tuberculosis en General Pueyrredon, Ferro realizó una asociación directa con las condiciones socioeconómicas. “La democracia en los últimos casi 50 años tiene una deuda pendiente con la pobreza”, sostuvo.

Para ilustrar cómo la enfermedad golpea de forma desigual según el estrato social, el especialista contrastó su experiencia en el sector privado con la realidad del sistema público. Aseguró que en su consultorio particular, ubicado a 50 cuadras del Hospital Regional, “casi nunca” diagnostica esta patología. La realidad es opuesta en el ámbito público, donde “el paciente tuberculoso es el paciente hospitalario, el que es diagnosticado tardíamente, el que abandona el tratamiento porque no es supervisado”.

Otro factor determinante mencionado es la situación en el penal de Batán, donde se han registrado “brotes muy importantes de tuberculosis e incluso de tuberculosis multirresistente”.

Si bien el Estado provee la medicación, la adherencia al tratamiento falla por cuestiones de logística social. “Son pacientes que a lo mejor viven en una quinta y si llueve tres días no pueden salir. Entonces el tratamiento no es supervisado”.

La saturación del sistema público

El análisis de Ferro sobre la gestión sanitaria sugiere una falta de apertura institucional hacia la prevención debido a la escasez de recursos estructurales, citando que Mar del Plata cuenta con “un solo hospital regional de alta complejidad para una ciudad de 700.000 habitantes”.

“Yo creo que el sistema público está tratando de decir: que no venga nadie. No están abriendo las manos a la prevención y la educación, porque si concientizás a la gente, después tenés que bancarte la demanda. Y creo que eso no está ocurriendo ni va a ocurrir en el futuro cercano”, concluyó.