Peronistas atravesados por la interna y radicales que quieren volver por la gloria

Pasadas las vacaciones la dirigente política lugareña comienza a moverse en un año en cuyo horizonte aparecen “nubarrones” y nadie quiere quedar hundido si se desata el aguacero.

Promesas de unidad para luego contarse las costillas

La interna del PJ marplatense viene más entretenida que temporada alta en la Bristol. Tres listas, tres campamentos y un mismo sello que, como siempre, promete unidad… después de contarse las costillas. Por un lado, el siempre vigente Rodolfo ‘Manino’ Iriart, que juega su ficha con la experiencia del peronismo de militancia barrial. Por otro, la docente privada Adriana Donzelli, que armó lista bajo el padrinazgo del siempre vigente Juan Garivoto, y metió como tercer congresal nada menos que al “Flaco” Coppola, actual presidente del PJ local. Y en la tercera esquina del ring, Daniel Di Bartolo, bendecido por la lapicera de Fernanda Raverta, la “piba” fuerte del kirchnerismo en la ciudad.

Ayer padrinos, hoy adversarios, mañana quién sabe…

Pero el condimento gourmet está en la boleta de Donzelli. Porque el “Flaco” Coppola, hoy parado en la vereda de enfrente de Raverta, llegó a la presidencia del PJ impulsado por ella. Cosas del amor peronista: ayer padrinos, hoy adversarios, mañana quién sabe. Según versiones no confirmadas, el número uno de Luz y Fuerza, tras el distanciamiento, habría entregado la llave de la sede de la calle Italia. Un gesto simbólico que en el PJ vale más que mil documentos.

Cóppola se animará a pedir la llave de la sede partidaria

Y entonces surge la pregunta que recorre cafés y unidades básicas: si Donzelli decide lanzar su campaña en la casa peronista, ¿Coppola pedirá la llave para abrir la sede o habrá acto en la vereda, mate en mano y épica de cordón cuneta? En el peronismo marplatense, las llaves no sólo abren puertas: también cierran historias. O las reescriben.

La “unidad” entre Máximo y Axel con gusto agridulce

En el siempre vibrante universo del PJ marplatense, donde la rosca es deporte olímpico y la épica dura lo que un café en la Peatonal, la palabra “unidad” volvió a escena. Y, como suele ocurrir, no todos aplaudieron de pie. En las propias huestes de Adriana Donzelli, candidata a presidir el Partido Justicialista de General Pueyrredon con una lista que respalda al gobernador Axel Kicillof, el entusiasmo tiene gusto agridulce.

Las diferencias ¿solo matices de utilería?

Porque si algo seducía a algunos era la versión combativa de Axel, aquel que parecía dispuesto a dar pelea contra lo que en voz baja (y a veces no tanto) definían como un “matriarcado kirchnerista”. Pero la política, sabia alquimista, transformó rebeldías en abrazos. Y así, kirchnerismo y axelismo confluyeron en la provincia, con la salvedad de una treintena de distritos que irán a internas el 15 de marzo, demostrando que las diferencias, cuando conviene, son apenas matices de utilería.

Bronca indisimulada en el MDF y la militancia peronista

El problema no fue la foto de la unidad, sino el fuera de cuadro. Entre la militancia peronista e incluso entre seguidores del Movimiento Derecho al Futuro, que en Mar del Plata tiene como abanderado al inoxidable Gustavo Pulti y su partido Acción Marplatense, sintieron que el gobernador “arrugó”. Que los dejó colgados de la rama mientras ellos agitaban las banderas con convicción casi juvenil.

La sangre llegará el “río peronista”

Hubo amagues de renuncias, críticas filosas y más de un suspiro indignado. ¿Llegará la sangre al río? En el PJ marplatense, la sangre rara vez llega al río. Lo que sí corre, y a buen ritmo, es la tinta de los comunicados. La unidad, al fin y al cabo, siempre es un acto de fe… o de necesidad.

UCR: Unos hablan de quietud, otros de entrega

En los pasillos del comité de la UCR vuelve a escucharse el crujir de viejas suelas militantes. El radicalismo, ese partido que supo gobernar con épica y crisis bajo el influjo de Raúl Alfonsín, parece hoy debatirse entre la siesta y la resignación. Muchos hablan de quietud; otros, sin eufemismos, de entrega. Pero un grupo de históricos , los que caminaron la gestión de Ángel Roig y los tiempos más intensos del aprilismo decidió volver a la cancha con una consigna que suena a desafíoHay Futuro, con José María Conte como abanderado.

Los títeres que subsisten en el radicalismo

No lo gritan contra nadie, aunque el destinatario se adivine. La conducción formal recae en “Tato” Serebrinsky, a quien en voz baja tildan de “impresentable”. En voz aún más baja, apuntan más arriba: dicen que los hilos, lo mueve Maxi Abad. Así, entre nostalgias y pases de factura, el radicalismo discute si quiere ser espectador de su propia historia… o protagonista otra vez.

Camarón que se duerme se lo lleva la correntada

Mientras sectores del radicalismo histórico intentan reagruparse para recrear viejas estructuras partidarias, el actual senador provincial y principal referente de la UCR local, Maxi Abad, no se queda al margen del movimiento interno, quizás por aquello que “camarón que se duerme se lo lleva la correntada”. Con la mirada puesta en el escenario bonaerense, el dirigente ya tiene fecha para su tradicional encuentro radical veraniego: será el próximo 20 de febrero, aunque esta vez con cambio de escenario. Mientras tanto continúa recorriendo empresas en Mar del Plata interiorizándose de sus problemáticas.

El encuentro veraniego se traslada al Puerto

A diferencia de ediciones anteriores, realizadas en el Club Quilmes, el cónclave se trasladará al Club Talleres, en el corazón del Puerto, en lo que algunos interpretan como un gesto político en sí mismo. Según pudo saberse, participarán intendentes de la región, militantes locales y se aguarda también la presencia de algún legislador, en una postal que busca mostrar volumen político y territorial. Como es habitual, habrá dirigentes que año tras año acompañan al actual senador en esta convocatoria.

Un tradicional encuentro para mostrar fotaleza

Si bien puertas adentro nadie lo expresa abiertamente, el objetivo, más allá de los tradicional del encuentro, sería exhibir fortaleza seccional y provincial en medio de la delicada coyuntura que atraviesa el radicalismo bonaerense. El mensaje apuntaría tanto hacia la interna partidaria como hacia la conducción nacional, en tiempos donde cada gesto adquiere lectura política. Abad, un “maestro” a la hora de mover sus fichas busca reordenar su “tropa”. Ahora habrá que ver si todavía sigue teniendo el crédito abierto…