El referente de Acción Marplatense cuestionó la Ordenanza Fiscal Impositiva 2026, aprobada con los votos del oficialismo, y advirtió sobre un modelo de gestión que combina alta carga tributaria con ausencia de obra pública, servicios en retroceso y conflicto permanente con la Provincia.
Gustavo Pulti no habla de política, habla de gestión, que para él son cosas distintas. Desde esa distinción articula su postura sobre la Ordenanza Fiscal Impositiva 2026: un presupuesto aprobado con los 14 votos del oficialismo, sin incorporar a la oposición, y que incluye aumentos de tasas para el vecino en un contexto en que los servicios municipales, a su juicio, lejos de mejorar, retroceden.
“La ciudad está sucia, hay un abandono muy fuerte en los barrios, hay necesidades insatisfechas en los centros de salud, hay un deterioro de la ciudad”, afirmó el máximo referente de Acción Marplatense en diálogo con el Retrato.
Es desde esa lectura que su bloque presentó, hace mes y medio, una agenda de diez propuestas dirigida tanto al gobierno municipal como al conjunto de las fuerzas políticas: servicios básicos garantizados, transparencia en licitaciones, seguridad con coordinación real, salud como red integrada, planificación estratégica. Una invitación, subrayó, no una impugnación. “No le estamos reclamando al gobierno que lo haga solo. Lo que estamos reclamando es que se termine con la indiferencia sobre los problemas.”
Lo que el Presupuesto no refleja
La crítica de Pulti al presupuesto es operativa además de fiscal. Citó un dato que ilustra la brecha entre lo disponible y lo aprovechado: 101 municipios de la provincia adhirieron al programa “Buenos Aires Leasing” para adquirir maquinaria y equipos con financiamiento ventajoso. Mar del Plata es uno de los 34 que no lo hizo. “Le faltan grúas para el tránsito y le faltan motoniveladoras para los barrios“, señaló.
El mismo argumento se repite en seguridad. La Provincia transfirió 3.080 millones de pesos al municipio, ubicándolo como el cuarto partido con mayor asistencia entre los 135 de la provincia, además de más de 40 móviles entre autos y motos. “Esos fondos no han sido rendidos todavía por la municipalidad en su totalidad”, remarcó Pulti. Para su espacio, el problema no es la ausencia de recursos sino la ausencia de voluntad para utilizarlos en coordinación con la Provincia.
En materia de obra pública, el diagnóstico fue igualmente severo: “La Provincia es la única que está haciendo obra pública en Mar del Plata. No hay obra pública de la nación, no hay obra pública del municipio.” Enumeró las intervenciones provinciales en centros de salud, cloacas, la Rambla, rutas y la repavimentación de la Ruta 2, y contrastó: “No hay inversión pública ni de la nación ni del municipio en la ciudad.”
El modelo del conflicto
Pulti evitó la descalificación personal, pero fue preciso en su diagnóstico estructural del municipio. El contraste lo construyó con ejemplos de otros municipios, como Tandil, Madariaga, San Isidro, que son gobiernos de distinto signo que el provincial pero que priorizan acuerdos de gestión por encima de la disputa partidaria. “Acá hay una cosa muy sencilla: hay un gobierno municipal que ha priorizado la disputa por sobre los consensos de gestión.” Y cerró el argumento en una frase: “No hay agenda de soluciones. Hay gestión del conflicto como política de estado.”
Esa lectura incluye el turismo. La idea de una “Mar del Plata de 12 meses”, que fue su propio eslogan de campaña en 2007 y la plataforma de sus dos mandatos, el ex intendente respondió con preocupación: “Para eso hay que tener una agenda de promoción turística que Mar del Plata no tiene. El EMTURyC es lo más flojo de una temporada floja.”
De cara al 2027, descartó especulaciones electorales y volvió a la urgencia cotidiana: el vecino que madruga para conseguir un turno en el centro de salud precarizado, en un barrio sin luminarias y con la calle intransitable. “No estaría bueno que tengan que esperar hasta que cambie un gobierno para que se empiecen a resolver esos problemas. El 2027 queda muy lejos”, concluyó. Y en esa distancia, para Pulti, reside precisamente el problema.
