Nino Ramella, enérgico defensor del patrimonio arquitectónico y cultural, fue un duro crítico de la iniciativa impulsada por el concejal Marcelo Cardoso, quien presentó un proyecto para habilitar casamientos civiles en museos y espacios emblemáticos de la ciudad de Mar del Plata.
“Creíamos que la mercantilización de los espacios públicos, que la actual gestión enarbola como bandera de una modernidad orientada al desarrollo, había alcanzado su clímax con la instalación de una pizzería junto al Museo Municipal de Ciencias Naturales ‘Lorenzo Scaglia’ o con la realización de fiestas del vino en Villa Victoria. Estábamos equivocados.” Según Ramella, el nuevo proyecto de ordenanza que ingresó al Honorable Concejo Deliberante profundiza esa lógica al habilitar “matrimonios civiles y ceremonias convivenciales en espacios públicos, culturales y naturales”.
La propuesta menciona expresamente lugares como Villa Victoria, Villa Mitre, Casa sobre el Arroyo, el Museo Castagnino, el Teatro Colón, la Torre Tanque, así como el Parque San Martín, la Laguna de los Padres y playas como Playa Varese o Playa Grande.
“Los museos públicos encuentran su razón de ser en la preservación de un patrimonio cultural que abra horizontes al juicio crítico sobre el pasado y promueva reflexiones sobre el futuro”, sostuvo. A su entender, estas instituciones deben abstenerse de organizar eventos que no guarden relación directa o indirecta con su misión. Y, en caso de ampliar sus propuestas, nunca deberían restringirse a encuentros privados, sino garantizar su carácter público y comunitario.
Ramella recordó que preservar la misión educativa y cultural de los museos es un imperativo del Estado, respaldado por normativas nacionales e internacionales. Citó incluso a la UNESCO, que en su recomendación sobre la protección y promoción de museos afirma que “los museos han de estar abiertos a todos y no pueden concebirse en términos puramente financieros”.
“Frente a una realidad social acuciante, promover bodas en museos roza la frivolidad”, advirtió. Para el periodista, la cultura y la educación son herramientas de movilidad social ascendente que deben orientarse a la igualdad. Propuso, en cambio, diseñar programas que acerquen estos espacios a niños y jóvenes de sectores vulnerables, incluso garantizando transporte para que conozcan el patrimonio de su propia ciudad.
Finalmente, cuestionó la idea de que la realización de eventos privados implique modernización. “Confundir revitalización con explotación comercial del patrimonio es un error que puede degradar su sentido más profundo”, concluyó.
