Mar del Plata vive una transformación que marcará un antes y un despues

“Yo creo que Mar del Plata está en una transformación increíble que no sé si el marplatense se está dando cuenta, o no la está viviendo. Creo que no. Es mi opinión.” Con esa definición contundente, Marcelo Sosa analizó el presente de la ciudad y el proceso de cambios en diálogo con “el Retrato”  que, a su entender, ya está en marcha y marcará un antes y un después en la historia reciente de la principal plaza turística de la costa argentina.

Ante la pregunta sobre si hoy ve a Mar del Plata como una ciudad “amigable”, Sosa eligió una mirada amplia. Reconoció que existen cuestiones que pueden generar malestar en algunos sectores, pero sostuvo que esos procesos son parte natural de cualquier transformación profunda. “Las transformaciones generan tensión siempre. Y la tensión es aferrarse a lo que uno conoce y por ahí poner un pie en la evolución”, explicó.

Para graficarlo, recordó experiencias históricas en otras ciudades, donde decisiones de infraestructura o desarrollo urbano despertaron resistencias iniciales que luego se diluyeron con el paso del tiempo. En ese sentido, consideró que muchas de las discusiones actuales en Mar del Plata responden a esa lógica: el temor al cambio frente a la posibilidad de crecimiento.

Sosa mencionó también las tensiones que surgieron en torno a la organización de eventos y el uso del espacio público. “Hemos tenido tensión también con los clubes, por cómo íbamos a cortar la calle. Hoy están chochos de la vida porque tuvieron seguridad”, afirmó. Incluso relató que desde el Club Náutico disfrutan de los recitales que se realizan en la zona desde una terraza del lugar, destacando el impacto positivo que finalmente tuvieron esas decisiones.

En su visión, la instalación de nuevos polos comerciales y de entretenimiento en sectores históricamente postergados demuestra que la ciudad está avanzando hacia una renovación estructural. “Se generó un shopping en un lugar donde sabemos lo que era: Un terreno baldío”, sintetizó, dando a entender que la recuperación urbana es uno de los ejes centrales de esta etapa.

Apoyo político y reconocimiento social

Consultado sobre si sintieron que la ciudad los acompañó en este proceso, Sosa fue categórico. “Amplio, pero amplio y rotundo apoyo. No nos podemos quejar absolutamente de nada”, aseguró, subrayando el respaldo articulado entre los distintos niveles del Estado.

En ese sentido, destacó la coordinación entre Nación, Provincia y Municipio para garantizar la seguridad y el normal desarrollo de los eventos. Mencionó la participación de fuerzas federales como Prefectura, la Policía de la Provincia y las autoridades locales, en un esquema de trabajo conjunto que permitió que todo se desarrollara según lo previsto.

El empresario valoró especialmente el reconocimiento institucional recibido en los últimos días. En un evento reciente, el intendente de la ciudad mencionó a Bendú como ejemplo de transformación urbana y de impacto positivo para Mar del Plata. Además, el proyecto fue distinguido con la Estrella de Mar, un símbolo tradicional del ámbito cultural local.

Sin embargo, para Sosa el reconocimiento más importante no proviene de los premios ni de la política. “El primer reconocimiento y el mejor es el de la gente”, enfatizó. Destacó los comentarios en redes sociales sobre la experiencia en los shows: rapidez en los accesos, buena organización, posibilidad de disfrutar gastronomía y espectáculos de primer nivel.

También subrayó el contacto directo con el público. “La gente espontáneamente se te acerca y te dice qué bueno todo lo que hicieron, gracias por haberlo hecho en Mar del Plata”, relató. Para él, ese respaldo ciudadano es la validación más genuina del proyecto.

Bendú todo el año y una nueva identidad

De cara al futuro, Sosa adelantó que la propuesta no se limitará a la temporada de verano. “¿Los marplatenses vamos a tener Bendú todo el año? Todo el año”, afirmó. Si bien aclaró que no habrá la frecuencia de un verano con shows cada quince días, sí confirmó que habrá actividad sostenida, especialmente aprovechando los numerosos fines de semana largos previstos.

Según su mirada, Mar del Plata se consolidó como el polo juvenil por excelencia de la Argentina. La atracción que genera en los más jóvenes terminó traccionando también a sus familias, generando un nuevo perfil de visitante y dinamizando emprendimientos de mayor calidad y poder adquisitivo.

Muchos de esos desarrollos van apuntados a esos padres que están reconociendo e reinventando Mar del Plata”, explicó, aludiendo a un cambio generacional en la forma de vivir y consumir la ciudad. Para Sosa, esta reinvención es clave para sostener la competitividad frente a otros destinos.

“El de Bendú Arena fue excelente verano”

Sobre el último verano, hizo un balance positivo en lo que respecta a Bendú Arena. “El de Bendú Arena fue excelente”, aseguró. En cuanto al movimiento general, reconoció que pudo haber estado levemente por debajo de las expectativas, aunque señaló la dificultad de medir con precisión los niveles de ocupación y consumo.

Hoy la gente cambió la manera de vacacionar. El clima es muy importante. Si dicen que mañana va a estar lindo, en tres horas te venís”, describió, destacando un fenómeno cada vez más frecuente: escapadas cortas y decisiones de último momento.

En el plano personal, Sosa expresó su vínculo afectivo con la ciudad. Aunque no nació en Mar del Plata, afirmó que la ama profundamente. “Le tengo un amor incondicional. Desde chico me he peleado con todo el mundo porque Mar del Plata es la ciudad más linda del mundo”, confesó.

Ese sentimiento fue el motor para avanzar con el proyecto, incluso frente a los desafíos familiares que implicó transformar un destino tradicional de vacaciones en un lugar de trabajo. Su hijo, apasionado por la música y el marketing, se sumó activamente a la iniciativa. Su esposa, en cambio, debió adaptarse a una nueva dinámica. “Se la rebancó”, reconoció.

Con convicción y entusiasmo, Marcelo Sosa apuesta a que la transformación en marcha termine de consolidarse. Y confía en que, con el tiempo, las tensiones propias del cambio darán paso a una ciudad más moderna, dinámica y protagonista durante los doce meses del año.