Las declaraciones cruzadas entre la Guardia del Mar y el Ente Municipal de Turismo y Cultura (EmturC) sumaron en las últimas horas un nuevo capítulo a una situación que genera preocupación en un sector tradicional de la ciudad. El director de la histórica agrupación, Alejandro Magrini, había deslizado cuestionamientos hacia el Municipio al señalar que el convenio vigente (que se renueva cada tres años) “fue reduciendo sus montos con el tiempo, lo que, según afirmó, derivó en un proceso de desfinanciamiento”.
“La municipalidad baja el monto en cada oportunidad y se desfinanció la Guardia del Mar”, expresó Magrini, al tiempo que planteó la dificultad de afrontar un alquiler acorde a las necesidades de la institución. La entidad, que cuenta con unos 60 integrantes y requiere un espacio amplio para ensayos y movimientos coreográficos, fue notificada de que no se le renovará el contrato de uso del predio que ocupa desde 1996.
En ese contexto, el titular del EmturC, Diego Juárez, salió al cruce de las versiones que vinculaban la situación con un supuesto incumplimiento municipal. “Nosotros estamos al día con el subsidio que se le da a la Guardia. El último pago se concretó en diciembre al finalizar el acuerdo”, aseguró de manera contundente.
Juárez explicó que mantuvo una conversación directa con Magrini, quien, según indicó, le habría manifestado que el problema actual no responde a una cuestión financiera, sino a la decisión del Club Florida, ubicado en Sabio 128, de destinar sus instalaciones a otros fines. “No se trata de eso, sino de que el club ya no les va a alquilar más el lugar. Entonces ellos tienen que empezar a buscar un espacio donde poder ensayar y guardar sus cosas”, detalló.
El funcionario insistió en que, desde el área que conduce, no existe deuda alguna con la institución. “En lo que es pago del subsidio estamos al día”, remarcó, al tiempo que subrayó que ese aporte económico constituye el principal sostén de la Guardia del Mar.
Así, mientras la agrupación enfrenta la necesidad urgente de reubicarse para garantizar su continuidad operativa, el Municipio descarta responsabilidades presupuestarias y circunscribe la situación a una cuestión contractual con el club que hasta ahora les alquilaba el espacio.
