En un escenario que los productores definen como una “alineación de planetas”, la apertura del mercado de Estados Unidos con 100.000 toneladas y la firma del acuerdo Mercosur-Unión Europea dispararon un efecto dominó que incluyó una reacción inmediata de China. En diálogo con El Retrato, Juan Carlos Petersen, actual presidente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, analizó el potencial del sector, aclaró que el consumo interno no está en riesgo y reclamó una baja impositiva para consolidar el crecimiento.
En menos de un mes, se han concretado avances que el sector esperaba hace décadas: el decreto de Donald Trump quintuplicando el cupo de importación de carne argentina hacia Estados Unidos (llegando a las 100.000 toneladas) y el ingreso al Congreso del histórico acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, que abre un mercado de 700 millones de consumidores.
Juan Carlos Petersen, referente de la Sociedad Rural de Mar del Plata, calificó este momento como una oportunidad única para el país. “Hacía 25 años que se venía intentando cerrar el convenio con la Unión Europea. Estamos hablando del 20% del comercio mundial. Involucra una eliminación progresiva del 90% de los aranceles bilaterales en los próximos 15 años. Es un mensaje de confianza absoluta que atraerá inversiones extranjeras”, analizó en entrevista con el Retrato.
El “Efecto Dominó” en China
Uno de los datos más llamativos aportados por Petersen fue la reacción del gigante asiático ante el acercamiento de Argentina con Occidente. China ya movió sus fichas para no perder su lugar como principal socio comercial y aumentó el volumen de importación de carne, logrando superar a Brasil como primer socio comercial de Argentina.
“Fíjate cómo inmediatamente esto tuvo repercusión: China le acaba de asignar a la Argentina un cupo de 511.000 toneladas de carne, reafirmando el convenio de compra y bajando el arancel. China es el comprador del 70% de nuestro comercio hoy y no quiere que la Unión Europea o Estados Unidos lo dejen sin la carne argentina. Es una señal de que nuestro producto es buscado en todo el planeta”, detalló el dirigente rural.
Carne para todos
Ante la preocupación de si esta explosión exportadora podría vaciar las góndolas locales o disparar los precios, Petersen llevó tranquilidad al vecino. El ganadero aclaró que la exportación es complementaria y no competitiva con el plato de los argentinos.
“El primer comprador de carne de la Argentina es el propio argentino. El consumo interno se lleva 93 de los 100 cortes que tiene un animal. A Estados Unidos y Europa solo se mandan siete cortes específicos. Los chinos, por ejemplo, llevan cortes que el resto del mundo no come, e incluso que los argentinos tampoco consumimos. Por eso el mercado es tan positivo: se vende todo el animal y queda carne de sobra para abastecer el mercado local”, precisó.
Respecto al valor del producto, Petersen calificó el precio de la carne en Argentina como un “tema político”. “La proteína en el mundo es buscadísima. La carne argentina en Europa vale entre 30 y 40 euros, mientras que acá sigue valiendo 10 o 12. Seguimos teniendo un precio muy competitivo para el consumidor local y un muy buen valor para exportar”, añadió.
La meta de duplicar la producción
Para la Sociedad Rural de Mar del Plata, el techo de la producción nacional está lejos de alcanzarse, pero el crecimiento depende de una condición innegociable: el alivio fiscal.
“Tenemos un país bendito donde se puede producir pasto desde Tierra del Fuego hasta La Quiaca. No tenemos nieve permanente, tenemos las condiciones climáticas. Si el Gobierno nos saca la rodilla del cuello con los impuestos y aparece el crédito, la producción de carne en Argentina puede duplicarse en muy poco tiempo”, sentenció Petersen.
El dirigente concluyó con un mensaje de optimismo para los productores regionales: “El horizonte hoy es fabuloso. Lo que necesitamos es que el clima nos siga ayudando y que el país mantenga esta vía de buscar mercados. La carne argentina no tiene techo, solo falta que nos dejen producir”.
