Frente al debate legislativo para reducir la edad de punibilidad, la Asociación Civil “Gitanos de Gral. Pueyrredón” lanzó una dura advertencia: la medida es ineficaz, inconstitucional y busca estigmatizar a una juventud que hoy es víctima del narcotráfico y la falta de salud. En diálogo con el Retrato, Yesica Santivecchi denunció el regreso de enfermedades erradicadas como la tuberculosis y el avance del juego online, hechos que atribuye directamente a la falta de políticas integrales y de contención de parte del Estado.
La Asociación Civil “Gitanos de Gral. Pueyrredón” calificó el proyecto de baja de edad de imputabilidad como un “engaño mediático”. El argumento central es que mientras se discute cómo encerrar a niños de 13 o 14 años, el Estado se retira de áreas críticas como la salud, el deporte y la prevención, dejando el territorio servido para el avance del narcotráfico.
“Nos parece un hecho de extrema crueldad seguir trabajando en la penalización y la criminalización, y poner el foco en los pibes y las pibas, cuando no estamos previendo cuestiones de salud con enfermedades de transmisión sexual que aparecieron en nuestros barrios y estaban erradicadas”, sentenció Yesica Santivecchi, presidenta de la Asociación, en diálogo con el Retrato.
La estadística contra el relato
El debate se apoya en cifras que, según las organizaciones, desmitifican la urgencia del cambio legislativo. En la provincia de Buenos Aires, menos del 0,5% de los delitos graves son cometidos por menores de 16 años. “Si el 95,5% de los delitos los cometen mayores de 16 años, entonces no necesitamos una ley de responsabilidad penal juvenil que baje la edad. Es una falta de respeto y una política de la crueldad para ocultar que hace dos años y medio no hay políticas educativas, culturales ni de salud orientadas a la juventud”, analizó Santivecchi.
La referente territorial describió un panorama de abandono. La imposibilidad de conseguir turnos en las salitas médicas, la falta de preservativos y el regreso de la sífilis y la tuberculosis, problemáticas que afectan directamente a la población adolescente ante la ausencia de campañas de prevención se hacen cada vez mas comunes en los barrios.
“Donde el Estado se retira, el narco avanza”
Para la Asociación, la inseguridad no es un fenómeno aislado de la exclusión, Santivecchi vinculó directamente el retiro de los subsidios a comedores, clubes y centros comunitarios con el crecimiento de la violencia.
“Cuando el Estado se retira, porque no hay prevención ni promoción deportiva o cultural, el narcotráfico siempre entra. En la esquina de nuestro espacio comunitario ahora hay pibes invitando a los nuestros a irse con ellos a no sabemos dónde, esos pibes antes no estaban. El Estado se corre y automáticamente empieza a aparecer la inseguridad. Es seguro”, denunció con preocupación.
Asimismo, destacó que la agenda pública ignora problemas emergentes como el juego online, una “epidemia” de apuestas en menores que está destruyendo economías familiares y subjetividades juveniles en los territorios más vulnerables.
El peligro de la “institucionalización” temprana
Consultada sobre el impacto de ingresar a niños al sistema penal a los 13 o 14 años, Santivecchi consideró que los institutos de menores no funcionan como centros de reinserción: “Meter a un chico de 13 años al sistema no es salvarlo. Los pibes no son peligrosos, sino que están en peligro. El hambre es un crimen y hoy vemos pibes de 14 años que deben dejar la escuela para cuidar a sus hermanos mientras sus padres buscan una changa. Esa es la cadena de derechos que se vulneran antes de que el pibe llegue al delito”, explicó la referente.
El proyecto de ley impacta de forma específica en la comunidad gitana de Mar del Plata, un sector históricamente estigmatizado. “Nuestras infancias son muy adultas, ya trabajan desde los 8 o 9 años. Para un niño que no habla el castellano como primer idioma, sino el romaní, que te caiga la policía y te lleve detenido a los 14 años como si fueras un adulto es un golpe cognitivo y psíquico tremendo. No cambió nada cuando bajamos la edad de 18 a 16 años; no mejoró la inseguridad. Poner en los niños la responsabilidad del país es un acto de cobardía política”.
Un llamado a la empatía del vecino
Finalmente, Santivecchi se dirigió al ciudadano que, golpeado por la inseguridad, exige “mano dura” sin distinción de edad. “El vecino tiene derecho a tener miedo y estar enojado, lo respetamos. Pero los invitamos a repensar los contextos. Todos fuimos niños de 14 años. Apelar a la empatía y a la ternura es entender que no se va a emparchar el daño con una ley, sino que se va a agravar ¿Qué queremos construir?”
Desde el Espacio Marea, la Asociación Civil continúa apostando al “abrazo” y a la cultura popular como la verdadera política de seguridad: “Ver a un pibe que era invisible para la sociedad venir a un taller, agarrar un instrumento o un libro, y conocer la playa como turista y no como vendedor ambulante, nos confirma que el camino es por ahí, con un Estado que acompañe y no que persiga”.
