El Secretario de Turismo, Daniel Scioli, afirmó que la multinacional Lamb Weston no exporta desde Mar del Plata por falta de profundidad en el canal. Sin embargo, desde la terminal TC2 salieron al cruce, el dragado se terminó en noviembre y el puerto tiene 11 metros de calado. “Es un error tirar estas cosas desde el Gobierno, generan incertidumbre en las navieras”, advirtió Emilio Bustamante en diálogo con el Retrato.
El secretario de Turismo, Ambiente y Deportes de la Nación, Daniel Scioli, aseguró que el gigante de las papas fritas, Lamb Weston, tiene el “impedimento” de usar la terminal local debido a demoras en las obras de dragado. La respuesta no tardó en llegar: los operadores portuarios calificaron los dichos de “inexactos” y advirtieron sobre el daño reputacional que estas declaraciones generan a nivel internacional.
En diálogo con el Retrato, Emilio Bustamante, titular de la Terminal de Contenedores N°2 (TC2), desmintió al funcionario nacional. “No tiene buena información. Quizás está mal asesorado o le han dado mala letra. Decir que Lamb Weston no carga por Mar del Plata porque no hay dragado es una estupidez total. El mantenimiento del dragado se terminó de hacer entre octubre y noviembre pasado”, sentenció el empresario.
La realidad técnica
Uno de los puntos centrales del debate es la capacidad del puerto para recibir buques de gran porte. Según Bustamante, las mediciones actuales desarticulan el argumento de falta de calado. “Hoy tenemos 11 metros de profundidad en el canal de acceso y el giro interior. Los barcos que operamos calan alrededor de 9 metros; nos sobra juego para exportar perfectamente. Nosotros somos críticos y queremos que entren barcos más grandes, pero decir que hoy no se puede operar es mentira”, detalló.
Para los operadores, la ausencia de Lamb Weston en los muelles locales no responde a una limitación física, sino a una decisión estratégica de la propia empresa y, sobre todo, a la falta de una política de promoción portuaria. “Lamb Weston ha tenido problemas de producción internos que desconocemos en detalle, pero sacan los productos por camión porque han caído en la inercia de la intermediación logística de siempre. Es más fácil mandar el camión por la Ruta 2 que usar el puerto que tienen al lado”, analizó el referente de TC2.
Una licitación desierta y el reclamo por seguridad jurídica
La polémica estalla en un momento delicado para la infraestructura portuaria. Recientemente la licitación para la Terminal Multipropósito en el Espigón 2 fue declarada desierta al no presentarse ofertas. Para Bustamante, este fracaso no es casualidad, sino el síntoma de un pliego mal diseñado y una profunda inseguridad jurídica para los inversores.
“La terminal quedó desierta porque se hizo un pliego imposible, parecía redactado para el puerto de Los Ángeles. Nosotros, que estamos operando hoy, no nos presentamos arriesgando a que venga otro porque era inviable. Eso demuestra la falta total de decisión política para hacer un desarrollo real”, denunció Bustamante.
El empresario comparó la situación de los operadores de carga con la de otros sectores comerciales: “A nosotros nos renuevan la concesión cada dos o tres años, estamos siempre en el aire. Sin embargo, se inauguró un supermercado en el puerto y le dieron 25 años de concesión. No se le da al puerto el destino de comercio exterior que tiene que tener”.
La falta de “decisión política”
Desde el sector portuario insisten en que el encarecimiento de la logística terrestre y el aumento de peajes deberían ser una ventana de oportunidad para Mar del Plata, pero que el beneficio económico no es suficiente si el puerto no funciona eficientemente.
“El 75% de la industria pesquera local sale por otros puertos. ¿Por qué? Porque el Estado, que es el dueño de los puertos, no toma la decisión de que sean importantes. El día que haya seguridad jurídica y nos escuchen a los que conocemos la temática, la gente va a salir por acá y eso va a aumentar la calidad de vida de todos los marplatenses”, concluyó Bustamante.
Mientras tanto, el Puerto de Mar del Plata mantiene sus operaciones con una frecuencia quincenal de la naviera Maersk, operando barcos de 175 metros de largo, lo que para los trabajadores del sector es la prueba irrefutable de que, contra lo que afirmó Scioli, los barcos entran, pero lo que faltan son las cargas.
