El Obispo Giobando ordenó dos nuevos sacerdotes para la diócesis de Mar del Plata

En una Catedral colmada de fieles, el jueves 6 de febrero, fueron ordenados presbíteros los diáconos Agustín Corral y Leonardo Ponce, durante la celebración Eucarística presidida por el obispo de Mar del Plata, monseñor Ernesto Giobando SJ.

Concelebraron la Misa el obispo emérito de la diócesis, monseñor Antonio Marino, y Mons. Gabriel Mestre, quien también fuera obispo de Mar del Plata, junto a numeroso clero local y sacerdotes de otras diócesis.

En su homilía, Mons. Giobando recordó que el sacerdocio es un don recibido por pura gracia, señalando que el sacerdote es “tomado de entre los hombres y puesto para intervenir en favor de los hombres”, consciente de su fragilidad, pero sostenido por un llamado particular de Dios. Aludiendo al gesto central del rito, subrayó que los ordenandos “se postrarán en el piso como signo de humildad, recordando que somos barro, pero barro redimido”.

El Obispo destacó además que el ministerio sacerdotal está sostenido por la oración de Cristo y del Pueblo fiel, recordando que Jesús “ora al Padre e intercede por aquellos que le fueron confiados, para que sean fieles a su Palabra, resistan las tentaciones y sean consagrados en la verdad”.

En ese contexto, citó palabras del Papa León XIV, dirigidas a los presbíteros, cuando los exhorta a ser “constructores de unidad y de paz”, y remarcó que este llamado se vuelve especialmente urgente en un mundo atravesado por tensiones y heridas. En esa línea, señaló que el sacerdote está llamado a servir a la reconciliación, a generar comunión y a ayudar a descubrir la luz del Evangelio en medio de las tribulaciones de la vida, no desde la imposición, sino desde el servicio humilde.

Dirigiéndose particularmente a los nuevos presbíteros, monseñor Giobando los exhortó a ser “sacerdotes de unidad y de paz”, testigos del amor indivisible de Cristo “comenzando por los vínculos más cercanos y yendo hacia los más alejados, los últimos y los descartados”, e invitó a toda la diócesis a vivir la comunión, recordando que “la unidad es superior al conflicto”.

En continuidad con la enseñanza del Papa Francisco, el obispo recordó las cuatro cercanías del sacerdote: “cercanía a Dios, cercanía al obispo, cercanía a los hermanos sacerdotes y cercanía al Pueblo de Dios”, como un camino concreto para vivir un ministerio fecundo, sin rigideces ni miedos. A ellas añadió una quinta cercanía, la de “nuestra Madre, la Virgen María”, destacando su presencia maternal como parte esencial de la vida cristiana y del corazón del pastor.

El rito de ordenación incluyó sus gestos esenciales: la elección y promesa de los ordenandos, la postración durante las letanías de los santos, la imposición de las manos y la oración consecratoria, la unción de las manos con el santo crisma y la entrega del pan y del vino, signos del ministerio sacerdotal confiado para el servicio del Pueblo de Dios.

Agustín Corral es oriundo de Necochea y se desempeñaba como diácono en parroquias de la ciudad de Balcarce, mientras que Leonardo Ponce, nacido en Mar del Plata, ejercía su ministerio diaconal en la Catedral. Tal como se había informado previamente, Agustín será vicario parroquial en la parroquia Santa Cecilia (Catedral) y Leonardo en la parroquia Inmaculada Concepción de Villa Gesell.