Fasano: “La ropa no es cara por la producción, sino por un sistema financiero inviable”

Luego de que el ministro Luis Caputo afirmara que no compra ropa en el país porque “es un robo”, el presidente de la Cámara Textil de Mar del Plata salió al cruce. En diálogo con el Retrato, Guillermo Fasano desarmó el costo de una prenda, denunció la carga impositiva local frente a los productos chinos y advirtió que el consumo está “arruinado” por tasas de interés del 180% anual.

El ministro Luis Caputo calificó de “robo” los precios locales y defendió su decisión de no consumir indumentaria nacional. Para Guillermo Fasano, titular de la Cámara Textil de Mar del Plata, considerada la capital nacional del pulóver, los dichos del funcionario no solo son “poco felices”, sino que demuestran un profundo desconocimiento de la estructura de costos del sector.

“Es una expresión poco feliz. Que él compre afuera habla más de su desconocimiento de la industria que de su decisión personal. La ropa en líneas generales es más cara en Argentina, pero está en manos de él hacerla más barata, no de la industria. La indumentaria no es cara en el nivel de la producción, es cara porque hay un sistema impositivo, financiero y de comercialización carísimo”, sentenció Fasano en diálogo con el Retrato.

El desglose de la prenda: ¿A dónde va la plata?

Para graficar su argumento, el dirigente textil comparó el valor de salida de fábrica con el precio final en los centros comerciales de lujo, donde suele concentrarse la crítica oficial. “Un pulóver que sale de Mar del Plata a 30.000 pesos, en un shopping de marca está a 180.000. Si restás el costo de la tarjeta, las cuotas sin interés, los alquileres y el 45% de impuestos que paga la venta en esos lugares, al fabricante le quedan apenas 35.000 pesos. Los que más ganan son el Estado y los bancos”, detalló.

Fasano insistió en que el precio no es un problema de la confección: “Cuando vas a centros comerciales informales donde se vende directo de fábrica, un jean vale 15.000 pesos, no 200.000. Y es la misma tela. Caputo dice que se paga diez veces más porque compra mal: va al shopping más caro por la marca y el perfume, pero cuando viaja afuera revisa la mesa de saldos. Acá la mesa de saldos no la miran porque queda mal”.

El “marketing político” y la competencia con China

Uno de los puntos más urgentes del reclamo PyME es la reciente apertura de importaciones, que según Fasano, se realizó sin corregir primero las distorsiones locales. “Se preocupan por el precio pero hacen marketing político. No solo no nos bajan los impuestos para que podamos ser competitivos, sino que se los bajan a los chinos. La mano de obra argentina genera cargas sociales y aportes, la de los chinos se queda en China. Si a nosotros no nos dan alivio y a ellos sí, lógico que lo importado va a ser más barato”, denunció.

Asimismo, el empresario cargó contra la “mala praxis” financiera que, según su visión, está destruyendo la propensión al consumo. “Un país con una inflación del 2% mensual y una tasa de interés del 180% anual es inviable. En Estados Unidos suben medio punto la tasa para enfriar el consumo, acá pasamos del 30 al 180. El resultado es que el consumo está arruinado”.

Una Mar del Plata de resiliencia PyME al límite

Fasano describió un panorama de resistencia pero con señales claras de agotamiento en la ciudad. El modelo 100% PyME de la ciudad ha servido de “escudo” gracias al afecto y la nostalgia de los dueños que intentan no despedir, pero el ajuste actual está perforando esa barrera.

“Mar del Plata subsiste porque es una estructura muy fuerte e instalada, pero cada uno se va ajustando, el que tenía cien empleados ahora tiene setenta y así poco a poco va bajando. Es una lástima porque se pierde la posibilidad de exportar marcas que mandan pulóveres a todo el mundo. El problema no es el sistema de protección, es la falta de honestidad o la mala praxis de quienes prefieren hacer negocios antes que administrar el empleo”, analizó.

Finalmente, Fasano pidió al ministro que se concentre en las variables que sí maneja su cartera: “Le diría al ministro: pará con la ropa, seguí comprándola afuera si te gusta, pero ocupate de lo que vos sabés, que es el sistema financiero, porque esa tasa de interés está arruinando y despidiendo gente”, concluyó.