A pesar de la violencia del “minitornado” en Sierra de los Padres, el cinturón frutihortícola de Mar del Plata evitó una catástrofe gracias a las alertas tempranas. En diálogo con el Retrato, el presidente de la Asociación de Productores Frutihortícolas, Ricardo Velimirovich, advirtió que lo que no pudo el clima lo está logrando la desidia estatal: caminos intransitables y una tasa vial récord que no se traduce en maquinaria.
El temporal del pasado lunes 2 de febrero, que descargó su mayor furia en forma de ráfagas intensas y granizo en la zona de Sierra de los Padres, dejó un balance agridulce para los productores de General Pueyrredón. Si bien el fenómeno fue calificado por especialistas como un “minitornado”, el sector productivo logró resistir el embate mejor que en años anteriores. Sin embargo, para Ricardo Velimirovich, la problemática no pasa solo por el clima, sino por la crisis logística derivada de la falta de mantenimiento municipal.
“La verdad es que la pasamos bastante bien con respecto a otros años. Nos salvó prever que venían vientos fuertes: logramos cerrar los invernaderos en tiempo y forma y no se rompieron tanto. El efecto más grave no tocó de lleno el cordón frutihortícola, sino más bien la zona de la Sierra”, detalló Velimirovich en diálogo con El Retrato.
Daños menores y preocupación por el granizo
Aunque se evitaron las caídas masivas de estructuras que se vieron en otras temporadas, el sector permanece en alerta. Actualmente se evalúa el impacto del granizo en las zonas de Parque Hermoso y Valle Hermoso. “El granizo no fue de piedra grande, pero al golpear la verdura la afecta por fermentación. Necesitamos esperar tres o cuatro días para ver cómo reacciona la planta con el calor y determinar si hay pérdida de cultivos”, explicó el dirigente.
Perder la producción en este tramo de febrero sería fatal para el esquema económico regional: “Hoy perder todo significaría no poder volver a plantar para terminar la temporada. Estamos en plena cosecha y abastecemos casi el 50% de la producción que va al Mercado Central de Buenos Aires. El efecto de una pérdida total sería un desastre nacional”, advirtió.
El “calvario” de los caminos
El sector denuncia sobre el estado de la infraestructura vial hace años. Velimirovich aclaró que los caminos no se anegan por el volumen de lluvia, que fue escaso, sino por la falta de limpieza de los canales laterales. Esta situación ha obligado a los productores a cambiar su sistema comercial por la fuerza.
“Hoy los camiones no pueden entrar a las quintas. Están esperando las cargas en la ruta y los productores tienen que sacar la mercadería en acoplados o camionetas. Entre que la mercadería se machuca y el camión se rompe, los compradores se van. Es una situación imposible”, describió el dirigente.
¿A dónde van los fondos?
Los productores de General Pueyrredón pagan una de las tasas de caminos rurales más altas de la provincia de Buenos Aires, bajo el compromiso de renovación de maquinaria que, según la cámara, nunca se cumplió.
“Es una vergüenza. El personal municipal está, les pagan el sueldo, pero no pueden salir porque no tienen máquinas. La administración central se queda con los fondos asignados específicamente para la Dirección de Caminos Rurales. Hemos pedido explicaciones de cuánto se recauda y en qué se usa, y no recibimos respuestas. El reclamo ya va a tomar otra índole porque está todo documentado”, disparó Velimirovich.
La pelea ahora se trasladará a los despachos del Concejo Deliberante y el EMVIAL, donde el sector exigirá que los recursos que aportan vuelvan finalmente a la tierra para el paso de los camiones.
La necesidad de un diagnóstico climático local
Finalmente, el referente frutihortícola reclamó que el municipio asuma una función más activa en la prevención meteorológica ante estos tipos de situaciones. Si bien el sector utiliza estaciones propias y colabora con personal del radar de Obras Sanitarias, falta un cuerpo de diagnóstico oficial.
“No podemos ser nosotros los meteorólogos. El Partido de General Pueyrredón tiene una producción agropecuaria que supera el 60% del territorio y necesita información clara para prevenir. La alerta te soluciona mucho: enterarnos de un viento fuerte nos permite cerrar un invernáculo para que no explote literalmente cuando lo agarra la ráfaga, pero no es nuestro rol actuar de meteorólogos”, concluyó.
