Reconocida por el Congreso de la Nación y el Parlamento Europeo, la escritora y periodista Diana Arias se ha propuesto ser la custodia de la memoria familiar argentina. En diálogo con el Retrato, analiza el proceso detrás de su primera novela, “Más allá del mar”, destaca el rol silenciado de la mujer migrante y explica por qué narrar el pasado funciona como una herramienta de sanación para el presente.
Diana Arias acaba de publicar su primera novela, Más allá del mar, editada por Plaza & Janés de Penguin Random House. La obra narra las vidas entrelazadas de Lola, una joven gallega que emigró sola a los 15 años, y Rosa, que huyó de la Italia fascista con su familia. “Más allá del mar” no es ficción, es una narrativa histórica basada en hechos reales que le fueron confiados por una mujer de San Isidro que le escribió por Instagram. En diálogo con el Retrato, Arias explicó cómo reconstruye estas vidas, por qué el foco en mujeres inmigrantes rescata voces silenciadas y por qué Argentina está viviendo el último momento para rescatar estas historias antes de que se pierdan para siempre. “Somos tal vez la última generación privilegiada de haber escuchado o de escuchar a nuestros abuelos y eso también nos convierte en responsables de que esas historias no se pierdan”, afirmó.
Historias que llegan como tesoros
Arias explicó que ella no sale a buscar las historias, las historias llegan a ella casi naturalmente. “En Argentina estamos rodeados de historias de la inmigración, de las historias de nuestros antepasados, de nuestros abuelos y para mí es una pasión descubrirlas y rescatarlas del olvido o rescatarlas de esa memoria frágil que muchas veces necesita un interlocutor”, explicó. El método es simple: “En este camino de buscar estas historias y de narrarlas en mis libros o en las redes o en charlas, hay gente que se acerca espontáneamente a decirme yo te quiero contar mi historia. Para mí es como si me dieran un tesoro”.
Así llegó la historia de Más allá del mar. Un día una mujer de San Isidro se contactó por Instagram para ofrecer la historia. Arias empezó a preguntar, se fue “enamorando de la historia” y entendió que “era una historia muy fuerte, que generaba mucha empatía conmigo, pero yo me daba cuenta que iba a ser así con los lectores porque es una historia que habla de todos nosotros”.
Entrevistas, cartas, fotos e investigación
La primera fuente son las entrevistas a todos los familiares posibles para recabar testimonios. Luego pide cartas, documentación, fotografías. Paralelamente, realiza investigación histórica profunda. “Si Lola salió en 1906 desde España, me fijo qué pasaba en España en ese año, en ese mes, cómo estaba la economía, el clima, qué barcos salían, a quiénes traían. Como para ir armando un contexto que no me lo cuenta la familia, pero que también es verídico porque habla de la historia de las protagonistas”.
¿Qué distingue entonces a Más allá del mar de sus libros anteriores (Amores inmigrantes, Amores invencibles, Amores imperiales)? Arias definió su primera novela como “narrativa histórica”. “Tiene el formato de novela: introducción, nudo, desenlace, todos los condimentos, pero yo no invento ningún hecho de los que ocurrieron en las vidas de estas dos mujeres”. Lo que sí hace es apelar a la “imaginación histórica para recrear una escena, para hablar de los sentimientos, para recrear algún diálogo”. El ejemplo es preciso: “Qué sintió Lola cuando viajaba sola en el barco a los 15 años y llegó el día de su cumpleaños y ella estaba sola. Ese hecho ocurrió. Ahora, qué sintió ella, si fue a la baranda del barco y miró al mar y lloró por su mamá, o si se encontró con alguien y le contó, todo eso es lo que no sabemos y es lo que yo sí me animo a imaginar qué pudo haber sentido también para transmitirle a los lectores más cercanía con los personajes”.
El foco en la mujer migrante
Arias pone el foco deliberadamente en las mujeres inmigrantes, un ángulo menos transitado que el del abuelo que vino a hacer la América. “El hecho de ser mujer me ayuda más a ponerme en la piel inmediatamente de los personajes femeninos. Y voy descubriendo a lo largo de ya cientos de historias que he contado el lugar de la mujer y me encanta resaltarlo, me encanta descubrirlo”.
Ese descubrimiento revela mujeres que iban a la par de su marido o solas muchas veces. “Tengo historias en las que las mujeres, como el caso de Lola, vinieron solas y que se tuvieron que enfrentar con una sociedad con otros parámetros en la mirada a la mujer, en los permisos, en las leyes, en un montón de circunstancias que tenían que también afrontar”. Además, “son las mujeres, estas abuelas, las que después transmiten a sus nietos principalmente, estas historias. Entonces se redobla el lugar de ellas. Porque no solo lo vivieron, sino que después lo contaron para que podamos tenerlo nosotros hoy cerca y podamos compartir estas historias”.
“Escribir sana”
El momento de entregar el trabajo terminado a las familias es “hermoso”, según Arias. “Yo creo que la familia vuelve a descubrir esa historia que sabía que tenía, que la conocía, pero que al verla escrita o al verla en un libro toma otra dimensión, una dimensión ya de eternidad, de lo público”.
Arias afirma que escribir estas historias sana. “Son historias que muchas veces dan respuestas a las familias. Porque de repente se dan cuenta del orgullo de tener una historia así como familia y les dan muchísimas respuestas. Por ese lado viene la sanación”.
“Somos tal vez la última generación privilegiada de haber escuchado o de escuchar a nuestros abuelos y eso también nos convierte en responsables de que esas historias no se pierdan”, enfatizó.
Las historias vuelven al continente
El reconocimiento más significativo del trabajo de Arias llegó en 2025 cuando fue convocada al Parlamento Europeo en Bruselas. “Fue un sueño, fue algo inesperado y muy gratificante porque estar en un lugar tan representativo de la cultura europea y que estén hablando de mis libros, que estén hablando de las historias”, celebró. El eurodiputado español Francisco Millán Mon dijo justamente eso: “Qué bueno que estas historias que un día salieron de nuestra tierra hoy vuelvan a la tierra europea”. Arias lo vivió como “un orgullo muy grande poder también llevar las voces de toda la gente que me ha contado su historia. Porque no es solo mi pluma, sino es que yo cargo con todas esas personas que confiaron en mí”.
Los próximos proyectos internacionales continúan esa línea. Para el Día de la Mujer (8 de marzo), Arias viajará a Zagreb, Croacia, invitada a disertar sobre su trabajo. “Me invitaron a contar los proyectos que tengo, porque justamente dentro de todas las colectividades de las que hablo, la croata es muy importante, no solo en Argentina, sino en Latinoamérica”, explicó. Además, confirmó que en abril visitará Mar del Plata, donde “un grupo de lectura está organizando algo para que pueda ir”. En Argentina, Arias tiene un programa en Radio María todos los viernes, donde recibe historias que le escriben oyentes. “Siempre estamos dando las redes y siempre la gente me escribe”, aclaró.
“Yo siempre estoy buscando nuevas historias y respondo a todos y siempre me gusta contar las historias”, afirmó Arias. Y deja a disposición su cuenta de instragram @dianaariasoficial para que la contacten. “Así es como voy juntando y recopilando historias. Hay gente que me escribe”, confirmó. Para quienes tengan historias de abuelos o bisabuelos inmigrantes que quieran preservar del olvido, Arias ofrece su expertise como puente entre esa memoria frágil y la eternidad de la palabra escrita.
