Cada verano, la crónica policial de la Costa Atlántica se ve acompañada por siniestros viales protagonizados por cuatriciclos y vehículos tipo UTV. El reciente accidente de Bastián en Pinamar volvió a poner sobre la mesa la peligrosidad de estas máquinas, derivando a menudo en una condena social hacia el vehículo en sí. Sin embargo, para Hernán Almiento, presidente de la agrupación “Locos por los Cuatris”, la mirada debe desplazarse del objeto al usuario y a la falta de un marco regulatorio eficiente dentro de los médanos.
“Los accidentes que están pasando hoy en la frontera no los generan los vehículos ni los cuatriciclos, los generan los malos usos. El problema aparece cuando no hay educación, control ni reglas claras. La gente se compra un cuatriciclo sin saber lo que está comprando, van a la frontera a demostrar quién anda más rápido o quién hace willy, sin ver los riesgos”, sentenció Almiento en dialogo con el Retrato.
El proyecto “Frontera Segura 2026”
Lejos de quedarse en el diagnóstico, la agrupación, reconocida por la Cámara de Diputados y diversos Concejos Deliberantes por su labor social, terminó de diseñar un proyecto técnico que será presentado ante el municipio de Pinamar. La iniciativa, denominada “Frontera Segura 2026”, propone una intervención activa en el territorio para ordenar lo que hoy es un vacío legal.
“Proponemos una presencia activa con corredores definidos, señalización y un sentido de circulación obligatorio. Eso no va a frenar los choques si alguien viene a una velocidad desmedida, pero va a prevenir y a ordenar. Hay que darle educación al turista y trabajar en conjunto con los municipios y las fuerzas de seguridad, con eso andaríamos muy bien recién para el 2027, porque este año ya es imposible frenarlo”, explicó el referente.
El “vacío legal” y la responsabilidad de los padres
Según visión visión de Almiento, el control estatal funciona en el ingreso y egreso de la zona de playa, pero el conflicto se traslada al interior de los médanos de Pinamar, en áreas de propiedad privada o jurisdicciones grises entre localidades.
“El municipio de Pinamar hace un buen trabajo en la entrada, te piden registro y papeles. Pero si una vez adentro yo le doy mi cuatriciclo a mi hijo, a mi señora o a alguien que no sabe manejar, el municipio no lo puede solucionar. Vemos a chicos arriba de un UTV, que no es un carrito de golf, es un misil que anda a 170 km/h. Un nene no tiene los reflejos de un adulto”, advirtió, subrayando además que andar en cuatriciclo requiere “tener la cabeza limpia y fría. Si subís o bajás mal un médano, la máquina te aplasta”.
Un club de solidaridad, no solo de diversión
“Locos por los Cuatris” nació hace 13 años bajo el signo de la emergencia: su primera acción fue asistir a los damnificados por la inundación de La Plata. Desde entonces, han realizado 80 travesías a lo largo del país ayudando a escuelas rurales, comedores y hospitales. Esta experiencia los ha llevado a proponer que estos vehículos sean integrados a los sistemas de emergencia provinciales.
“Estamos cerrando una nota para entregarle al gobernador Axel Kicillof. Queremos ofrecer un proyecto para casos de incendios o desbordes de ríos. Un cuatriciclo llega a lugares donde una camioneta 4×4 no entra. Podemos ayudar a un bombero que hoy tiene que caminar diez cuadras con una mochila de agua. Queremos sacar ese mal visto que tiene el cuatriciclo y demostrar que es una herramienta de utilidad social”, destacó Almiento.
El código de convivencia y el futuro del sector
La agrupación mantiene reglas estrictas para quienes deseen sumarse a sus travesías fuera de la temporada alta (marzo a noviembre). “Cualquiera puede unirse, pero si le decimos que hay que andar a 40 y anda a 100, es la primera y última vez que viene. No me sirve que alguien irresponsable ponga en riesgo lo que logramos en 13 años”, aclaró el presidente del club.
Para Almiento, el horizonte debe ser el de la convivencia. Cuando la agrupación visita pueblos del interior, el arribo de los vehículos es un evento festivo: “Llevamos comida, pintura para las escuelas y, si el municipio nos deja, armamos circuitos para darles una vuelta a los nenes con casco, enseñándoles desde chicos que la seguridad es lo primero”. Con el proyecto para Pinamar y la propuesta para la Provincia, “Locos por los Cuatris” apuesta a que el 2026 sea el año en que la educación finalmente de el primero paso para ganarle la carrera a la tragedia en la Costa Atlántica.
