Chubut arde: 15.000 hectáreas consumidas, brigadistas al límite y un sistema sin recursos

Hernán Mondino, delegado de ATE y brigadista del Parque Nacional Los Alerces, expone en diálogo con el Retrato las condiciones laborales precarias, el recorte presupuestario al Servicio Nacional de Manejo del Fuego y las fallas estructurales que transformaron un rayo en una catástrofe ambiental que ya lleva más de cuarenta días sin control.

La lluvia fina que cayó en la mañana del miércoles sobre el Parque Nacional Los Alerces no detuvo el fuego. Apenas permitió a los brigadistas trabajar con menor riesgo durante algunas horas. Cuando se despejó, las condiciones críticas volvieron: 30 grados de temperatura pronosticados, calor sostenido para los próximos días y la amenaza del viento, los factores que pueden reactivar frentes que parecían controlados. El incendio en Los Alerces, que comenzó el 9 de diciembre tras la caída de un rayo en el brazo sur del lago Menéndez, acumula cerca de 15.000 hectáreas arrasadas y continúa con todos sus frentes activos. Es uno de los dos grandes focos que mantienen en vilo a Chubut: el otro es Puerto Patriada, en cercanías de Epuyén y El Hoyo, que ya consumió más de 22.000 hectáreas. Es decir, en sumatoria este verano 2025-2026 ya superó ampliamente la superficie afectada en los incendios de 2024

Hernán Mondino está en el terreno desde el inicio. Brigadista del Parque Nacional Los Alerces y delegado de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), lleva más de cuarenta días combatiendo las llamas en una de las áreas protegidas más emblemáticas del país, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2017. En diálogo con el Retrato, Mondino describió un escenario desolador: cansancio físico y emocional acumulado, pronósticos que no dan respiro y un sistema de manejo del fuego estructuralmente desfinanciado que hace décadas no resuelve sus problemas de fondo.

Cuarenta días contra el fuego

Mondino detalló que en la actualidad operan cerca de 150 brigadistas desplegados en el terreno, aunque el número fluctúa según los francos y las condiciones operativas. El lunes pasado eran 270. La cifra exacta depende de los informes operativos que se actualizan diariamente, pero la constante es el agotamiento.

“Llevamos cerca de cuarenta días de incendio. El equipo de Los Alerces pasó momentos de todo tipo: emocionales, de cansancio físico. El cansancio se nota en los cuerpos”, afirmó. Las jornadas extenuantes se acumulan sin descanso suficiente. Los brigadistas realizan horas extras que no les pagan en efectivo, sino que se compensan con días francos que terminan consumiéndose durante el invierno, cuando deberían concentrarse en tareas de prevención.

El Parque Nacional Los Alerces protege uno de los bosques de alerces más antiguos del mundo. El ejemplar conocido como “el abuelo”, de 2.600 años de antigüedad, se encuentra en la zona núcleo del parque, declarada intangible. Por ahora, el fuego no ha llegado hasta allí, pero el incendio avanza sin límites políticos. La destrucción no se limita a los alerces milenarios: coihues, ñires, lengas, arbustos y toda la biodiversidad asociada están siendo consumidos.

Salarios de pobreza y precariedad contractual

Un brigadista inicial en la Patagonia cobra 860.000 pesos mensuales, un monto que incluye el adicional por zona desfavorable. Si ese mismo trabajo se realizara en la zona centro del país, el salario sería de 600.000 pesos. “Ningún compañero que depende del Estado Nacional es parte de la planta permanente del Estado. Ninguno. Somos 390 en Parques Nacionales y 150-160 del Servicio Nacional, y ninguno forma parte de la planta permanente”, denunció. La situación salarial nunca llegó a equiparar la canasta básica: en su mejor momento, los brigadistas estuvieron a un 15% de alcanzarla; hoy están a un 115% de distancia.

El reclamo de los brigadistas no es nuevo. Durante todo 2025, solicitaron la apertura de paritarias. Nadie les respondió. Ahora, en medio de la emergencia, cuando las autoridades nacionales ponen el foco mediático en los incendios, los brigadistas aprovechan esa ventana para instalar el tema. “Si hay una discusión sobre toda esta emergencia que es un desastre, también estamos nosotros, que en definitiva somos los que vamos a terminar apagando el incendio”.

Un sistema desfinanciado

De acuerdo a la Ley de Presupuesto 2026, la partida presupuestaria del Servicio Nacional de Manejo del Fuego contará con 20.131 millones de pesos, lo que implica una caída real del 69% con respecto a 2023 y del 78,5% con respecto a 2025. El recorte es una decisión política explícita que consta en el Presupuesto Nacional aprobado por el Congreso.

Paralelamente, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego pasó en 2024 de la órbita de Ambiente al Ministerio de Seguridad, más precisamente a la Secretaría de Lucha contra el Narcotráfico y la Criminalidad Organizada. La Fundación Ambiente y Recursos Naturales ya advirtió que esto debilita el enfoque ambiental bajo una política integral que le corresponde al manejo del fuego, sosteniendo la mirada reactiva que aplica el Estado nacional por sobre la prevención.

Además, en julio de 2025, el gobierno de Javier Milei disolvió mediante el Decreto 463/2025 el Fondo Nacional de Manejo del Fuego, reduciendo aún más las herramientas disponibles para anticiparse a las emergencias.

Mondino hizo hincapié en que el problema no se resuelve con recursos solo durante la emergencia. “Una vez que el incendio toma la envergadura esta, los recursos que vamos a necesitar son inconmensurables. Pero lo cierto es que todo esto empezó antes del fuego”

Presencia ausente del Estado Nacional

Mondino evaluó con dureza la respuesta del gobierno nacional. “Si el presidente con una crisis de esta envergadura prefiere estar en Mar del Plata disfrutando del verano y no atendiendo situaciones que son críticas, es su decisión, pero son decisiones políticas apáticas que después se vuelven en contra”, afirmó. El brigadista remarcó que Javier Milei catalogó a los combatientes como héroes en redes sociales, pero ese reconocimiento no se tradujo en mejoras salariales ni en presupuesto adecuado.

Reconstrucción inconclusa y nuevas pérdidas

Chubut arrastra las heridas del año pasado. Los incendios de 2024 en la misma zona consumieron miles de hectáreas y destruyeron viviendas que aún no se reconstruyeron por completo. Mondino confirmó que la ayuda no terminó de llegar o llegó a medias. Los vecinos de Epuyén reclaman que el municipio no administró ni entregó correctamente el fondo destinado a la reconstrucción. Ahora, con los nuevos incendios, las pérdidas se acumulan.

El gobernador Torres anunció que la provincia impulsa la construcción de 73 viviendas en Epuyén, El Hoyo y Cholila. Torres destacó que estas casas son posibles gracias al esfuerzo de todos los contribuyentes de la provincia y ratificó la importancia de que se declare la Emergencia Ígnea a nivel nacional. Sin embargo, la escala del desastre supera ampliamente esa cifra.

Dos meses críticos por delante

“Recién estamos en enero, quedan dos meses más de temporada que nosotros llamamos temporada alta en Patagonia, y van a ser dos meses críticos. Porque en la medida que no llueva, y que no suele llover en verano, toda la vegetación de la región se va a continuar secando”. El pronóstico no es alentador. Lo que vendría a ser el alivio debería ser una lluvia contundente que dé la oportunidad a trabajar a las brigadas y que dé el tiempo para atacar los puntos calientes que están hoy activos.

“Son muchas distancias, son muchos kilómetros de frente. Se te puede escapar un foquito y a lo mejor perdés el trabajo de una semana”, explicó Mondino.

Mientras tanto, la política de ajuste se traduce en acciones superficiales: redes sociales, coordinación de provincias, anuncios, pero no alcanza. “No alcanza porque hay una política de fondo que hay que discutirla. Entonces yo hago el foco ahí porque incendios van a seguir estando. Ese es el problema”.