El informe detallado elaborado por el Servicio de Epidemiología del Hospital Interzonal General de Agudos (HIGA), a pedido de la Comisión de Salud del Concejo Deliberante, revela que los siniestros viales son la primera causa de ingresos por lesiones externas. Con casi siete de cada diez incidentes protagonizados por motociclistas y una bajísima adherencia al uso del casco, la problemática presiona de forma sostenida las áreas críticas del hospital.
Según el Informe de Lesiones por Transporte 2025 del Hospital Dr. Oscar E. Alende, durante el período enero-noviembre se registraron 2.034 ingresos a la guardia vinculados a siniestros viales, siendo el principal motivo de atención por causas externas en la institución.
El documento técnico, que fue remitido al Honorable Concejo Deliberante tras un pedido formal de la Comisión de Salud, traza un perfil epidemiológico donde la juventud y la precariedad en la seguridad vial configuran un escenario crítico en accidentes.
La moto como protagonista
Las lesiones por ser conductor o pasajero de motocicleta representan el 69,6% del total de los casos, una cifra que triplica ampliamente a los incidentes protagonizados por automóviles (11,4%). Detrás se ubican los ciclistas (9,4%) y los peatones (8,0%).
La gravedad de estos incidentes no es menor: el 36,9% (751 pacientes) requirió internación inmediata, y de ese total, uno de cada tres ingresos demandó manejo clínico en áreas críticas. Esta presión asistencial es una consecuencia directa de la “vulnerabilidad del cuerpo” frente al impacto, especialmente cuando fallan los elementos de protección.
Jóvenes varones: el grupo más afectado
Según el relevamiento, existe una relación de 2 a 1 entre hombres y mujeres afectados. La mayor concentración de casos se da en el rango etario que va de los 25 a los 34 años, seguido de cerca por el grupo de 20 a 24 años.
“Esta concentración del trauma en población joven y productiva conlleva no solo costos sanitarios, sino también una alta carga de años de vida perdidos y discapacidad asociada”, advierte el informe del Servicio de Epidemiología.
El fracaso de la protección pasiva
Uno de los puntos más sensibles analizados por la Unidad Centinela del HIGA es la baja adherencia a las medidas de seguridad básicas. Los números son contundentes y explican la alta tasa de traumatismos encéfalocraneanos y fracturas expuestas. En cuanto al uso de casco, solo el 50% de los motociclistas accidentados refería llevarlo puesto. Respecto al cinturón de seguridad, apenas el 35% de los ocupantes de autos lo utilizaba al momento del impacto. El uso de chalecos reflectantes fue nulo (0%) entre los accidentados.
La geografía del peligro
El trabajo de georreferenciación permitió identificar 16 “puntos calientes” o agrupamientos de siniestros en la planta urbana. Las intersecciones con mayores índices de peligrosidad son:
- Juan B. Justo y sus cruces con Av. Independencia, Av. Jara y Av. Arturo Alió.
- Colón en sus intersecciones con Av. Champagnat y República del Líbano.
- Luro y Av. Champagnat (Rotonda).
- Mario Bravo en los cruces con Cerrito y Cabrera.
Respecto a la red vial externa, la Ruta 88 representa la traza más peligrosa, concentrando el 37,2% de los siniestros en rutas, seguida por la Ruta 2 (29,2%) y la Ruta 11 (19,5%).
Pedido de acción urgente
El informe concluye que el patrón de lesiones se mantiene estable pero con una severidad que exige una intervención intersectorial urgente. Los médicos señalan que el clustering geográfico (agrupamiento de casos en esquinas específicas) sugiere fallas en el diseño de infraestructura, señalización o gestión del flujo vehicular que deben ser corregidas de forma prioritaria.
“Las lesiones externas por siniestros viales son un problema de salud pública que demanda acciones que no son exclusivas del sector salud. Es prioritaria la toma de medidas de prevención primordial y reforzar los controles, especialmente del uso del casco y cinturón, dado que los automóviles son la principal contraparte de los siniestros de moto”, sentencia el documento del HIGA.
