Marcelo González y su apuesta al futuro cultural y productivo de Mar del Plata

Mar del Plata es una ciudad atravesada por la estacionalidad, pero también por quienes se animan a pensarla más allá del verano. En ese camino se inscribe la figura de Marcelo González, empresario, gestor cultural y propietario del Teatro Tronador, quien desde hace años impulsa una mirada estratégica que combina cultura, trabajo y proyección a largo plazo.

“Para mí Mar del Plata es todo el año. Es la ciudad más linda de la Argentina, con todo lo que necesitás y también con las desidias que te hacen enojar, pero es así. Si no prevenís y no pensás una estrategia, no hay futuro”, afirma González, convencido de que el desarrollo local requiere planificación sostenida y decisiones audaces.

Cultura como motor de identidad y trabajo

El Teatro Tronador se ha convertido en uno de los emblemas de esa visión. “El Tronador es la catedral cultural de la ciudad”, sostiene el empresario, y no se trata solo de una definición simbólica. En el espacio se forman de manera gratuita cerca de 280 chicos y chicas de entre 7 y 16 años, en un trabajo articulado con el Instituto Superior de Arte del Teatro Colón.

“Tenemos marplatenses en Suiza, en Londres y en el Colón de Buenos Aires. Eso no es casualidad, es producto de una política cultural seria y sostenida”, remarca González, destacando el valor de la formación artística como herramienta de inclusión, proyección internacional y orgullo local.

La programación del Teatro Tronador durante el último verano marcó un punto de inflexión en la historia cultural de la ciudad. “Mar del Plata no tuvo en su historia una programación de esta envergadura”, aseguró, al enumerar figuras y propuestas que pasaron por su escenario: Julio Chávez, Audibert, Los Macocos, el Puma Goity y espectáculos pensados para toda la familia.

“Decidí transformar la cartelera porque también uno va evolucionando. No hay que ‘berretear’, hay que nivelar para arriba”, señaló, dejando en claro que la excelencia artística también es una forma de respeto hacia el público.

Innovación, comunidad y proyección social

El impacto del proyecto trasciende lo cultural y se refleja en la generación de empleo genuino. “Entre trabajadores y artistas, el Tronador mueve unas 250 personas por semana. Muchos chicos tienen acá su primer trabajo. Eso también es cultura”, subrayó González, poniendo en valor el rol social del emprendimiento.

“Estoy haciendo cosas para los que no están. Lo que nace en Mar del Plata puede marcar el camino del espectáculo en toda la Argentina”, reflexionó, reafirmando su compromiso con una ciudad que mira hacia adelante.

En esa misma línea innovadora se inscribe la transformación de la histórica boletería del Teatro Tronador en una Full de YPF, un proyecto piloto inédito en el país. “Las boleterías son una herramienta obsoleta. Solo el 3% de los tickets se venden ahí. Había que pensar comunidad”, explicó.

La iniciativa busca unir entretenimiento, tecnología y difusión cultural. “Es la primera vez en la historia que un servicio de YPF sale de una estación de servicio. Esto puede ser un antes y un después”, concluyó González, reafirmando su apuesta por una Mar del Plata del futuro, activa, creativa y con trabajo todo el año.