Sergio Goransky, empresario marplatense con larga trayectoria en el sector turístico y gastronómico, observa la realidad de Mar del Plata con una mezcla de preocupación y esperanza. Su mirada combina la experiencia de quien conoce la ciudad desde adentro y el afecto de quien la elige todos los días como lugar de vida.
“Yo en realidad la veo no muy bien, creo que le falta mucho y hay que seguir haciendo gestión”, sostuvo al ser consultado sobre el presente de la ciudad. Sin embargo, dejó abierta una expectativa positiva en relación con la nueva conducción municipal. “Tengo la esperanza de que, con un intendente joven, con entusiasmo, pueda tomar el timón y llevar la ciudad adelante”, afirmó, aunque aclaró que el tiempo de gestión aún es muy reciente para sacar conclusiones definitivas.
Goransky remarcó la complejidad que implica administrar una ciudad turística en plena temporada. “Lleva apenas 30 días y encima en plena temporada, hacerse cargo de una ciudad como Mar del Plata no es fácil”, señaló, aludiendo a la diversidad de actividades que conviven: gastronomía, balnearios, recreación y servicios.
Aun así, destacó la actitud del nuevo jefe comunal. “Creo que le está poniendo mucha dedicación, muchas ganas y mucho tiempo”, dijo, aunque advirtió que todo dependerá de contar con recursos y una buena recaudación. Sobre las tensiones políticas internas, prefirió ser cauto: “Eso es un tema interno, no quiero opinar porque hace tiempo que no estoy involucrado en política”.
Servicios urbanos, limpieza y una ciudad que podría brillar
Para Goransky, Mar del Plata tiene todo para estar en un nivel mucho más alto. “Es una ciudad que podría estar 100% brillante, pero nos falta hacer varias cosas”, expresó. Entre los principales déficits mencionó el estado del asfalto, la iluminación y la limpieza urbana.
“Vos caminás un poco y enseguida encontrás un basural, es increíble”, remarcó, al considerar que se trata claramente de un problema de gestión y control. A su entender, el nuevo gobierno municipal deberá realizar un análisis profundo de las áreas que funcionan bien y aquellas que necesitan ajustes.
Pese a las críticas, el empresario dejó en claro su amor por la ciudad. “Cada vez que vuelvo de viajar digo lo mismo: no hay ciudad más hermosa que Mar del Plata”, aseguró. Y defendió con énfasis la oferta local frente a las comparaciones con otros destinos. “No hay lugar que te dé el servicio gastronómico, teatral y de balnearios que te da Mar del Plata”, subrayó.
Incluso respondió a una de las críticas más frecuentes. “La gente dice que no hay playa en algunos sectores de la ciudad, pero tenemos 43 kilómetros de costa”, afirmó, relativizando también la competencia con destinos como Brasil.
Turismo todo el año, inversión y el debate por la construcción
Consultado sobre la dificultad de sostener la ciudad con solo tres meses de turismo fuerte, Goransky apuntó a una deuda histórica. “Hace años que se habla de Mar del Plata a doce meses y nunca se termina de concretar”, señaló. Para él, el desafío estratégico requiere una mesa amplia de diálogo.
“Acá falta una pata fundamental: el empresariado”, afirmó sin rodeos. Reconoció que muchas veces los empresarios reclaman al Estado, pero no siempre se involucran como deberían. “El empresario quiere ganar y a veces no quiere invertir o acompañar”, dijo, aunque aclaró que también hay muchos que sí apuestan a la ciudad.
En cuanto al debate por la construcción y la altura de los edificios, Goransky tuvo una mirada equilibrada. “Hay cosas con las que coincido y otras con las que no”, explicó. Lamentó especialmente la pérdida de casas históricas en barrios tradicionales como Los Troncos, San Carlos o Playa Grande.
Sin embargo, defendió el desarrollo edilicio en la costa. “En todo el mundo la costa está llena de edificios, no existe la posibilidad de no tenerlos”, afirmó, destacando la importancia de cuidar aspectos técnicos como las sombras, pero sin frenar la inversión.
Como ejemplo, mencionó el proyecto que se desarrolla sobre Juan B. Justo y Edison. “Es algo monumental, un proyecto que puede ser un Puerto Madero para Mar del Plata”, concluyó, convencido de que la ciudad sigue siendo un polo de inversión y crecimiento, si logra ordenar su rumbo.
