Mar del Plata es el reflejo de una temporada austera que marca un alerta

La temporada en Mar del Plata volvió a mostrar señales claras de enfriamiento económico. Desde la mirada del empresario Sergio Goranzky, de alguien que conoce de turismo, marca un alerta, pero sin perder el optimismo.

“De acuerdo a lo que me dicen, vino menos gente que el año anterior”, afirmó Goranzky, marcando una tendencia que se repite en distintos rubros vinculados al turismo. A esa merma se suma otro dato clave: “Creo que vino gente con no tan buen poder adquisitivo, vino mucha gente joven”, lo que impactó directamente en el nivel de consumo.

Según Goranzky, afirmó que el problema no es solo la cantidad de visitantes, sino el tipo de gasto que realizan. “Lo que más se resintió fue el consumo del día a día, el cotidiano, los dos, diez o veinte pesos”, explicó. Ese consumo pequeño pero constante es el que sostiene a gran parte de la actividad comercial durante el verano.

Altos costos y menor consumo: una ecuación difícil

Para Goranzky, la baja en el consumo tiene una explicación clara cuando se analiza el gasto familiar. “Cuando venís con una familia tipo, matrimonio con dos hijos, y metés la mano en el bolsillo para desayunar, almorzar, merendar, cenar o darte algún gusto, tenés que tener un buen bolsillo para bancar”, sostuvo.

Salir a comer, incluso una vez al día, se convirtió en un lujo para muchas familias, y eso se refleja de inmediato en la actividad gastronómica y comercial. Sin embargo, el empresario remarcó que el problema más grave no es solo la caída del consumo, sino los costos estructurales que enfrentan los empresarios.

“Acá tenés costos fijos permanentes que son muy altos”, advirtió. En ese sentido, mencionó que cualquier cambio que apunte a aliviar las cargas laborales podría ser una ayuda para el sector. “Hoy, cuando vos le pagás el sueldo a una persona, al neto tenés que sumarle un 70% más”, explicó, dando cuenta de la presión que enfrentan los empleadores.

Consultado sobre la reforma laboral, Goranzky fue directo y sincero. “No la he leído, no la he profundizado, yo ya estoy retirado y ni la pienso leer”, dijo, aunque aclaró que, si fuera necesario para asesorar, lo haría. Más allá de la normativa puntual, dejó en claro su principal preocupación: “Sí me preocupa que el país salga adelante”.

Un país con potencial y un futuro abierto

Desde una mirada más amplia, Goranzky planteó que la Argentina atraviesa un momento decisivo. “Estamos en una coyuntura donde nos puede ir muy bien o muy mal, no sé si hay término medio”, expresó, basándose en su experiencia de más de 25 años de actividad y en la historia reciente del país.

“En los últimos 50 años han pasado tantas cosas y han tratado de hacerlo pelota tantas veces, y nadie pudo”, reflexionó, destacando que Argentina sigue siendo un país con enormes recursos naturales.

En ese sentido, puso especial énfasis en la minería, particularmente en San Juan. “Si salen los proyectos como tienen que salir, la minería va a ser, en ocho o diez años, más importante que la agricultura”, aseguró. Según explicó, las minas de cobre que se están descubriendo tienen “mayor calidad y rendimiento que las de Chile”, además de contar con oro y plata.

Para Goranzky, la clave está en que esas inversiones generen desarrollo local. “El tema no es que se lleven todo, sino que dejen en nuestro país”, remarcó. También mencionó a Vaca Muerta y la diversidad productiva como pilares del futuro económico.

Finalmente, recordó una idea que suele escucharse fuera del país. “En Europa siempre dicen lo mismo: nos tienen como reserva, porque somos uno de los pocos países que puede abastecer de agua al mundo”, concluyó, volviendo luego a Mar del Plata, una ciudad que hoy refleja las dificultades, pero también forma parte de ese potencial argentino.

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