Fuscaldo y un verano que resiste entre el deterioro urbano y el descontrol callejero

El empresario gastronómico y referente del Club San Isidro, Alejando Fuscaldo, analiza una temporada marcada por la competencia cambiaria y el clima errático. En diálogo con el Retrato, advierte sobre el crecimiento de la inseguridad, el aumento de personas viviendo en la calle y la dificultad para encontrar personal calificado en un rubro que, según afirma, ha perdido el sentido del oficio.

Para Alejandro Fuscaldo, empresario del sector gastronómico y figura ligada a la vida social del Club San Isidro, la temporada actual demuestra la resiliencia marplatense frente a un contexto macroeconómico complejo y destinos internacionales competitivos.

“Para mí es una temporada bastante buena. Si uno ve cómo está el país y la competitividad de cambio frente a destinos como Brasil, Mar del Plata ha aguantado y resistido. Lo bueno que tiene la ciudad es su variedad: mantiene ese nivel de exclusividad y, al mismo tiempo, el populismo que hace que todo el mundo la elija”, analizó en entrevista con el Retrato.

El clima como regulador económico

El factor meteorológico ha jugado un rol decisivo en lo que va del verano. Fuscaldo señaló que las noches no han sido ideales, lo que altera el flujo de consumo. “Fue un verano raro en cuanto al clima. Si tenés días de muchísimo calor, la gente se queda en la playa y no hay movimiento diurno, pero a la noche salen. Ante todo, hay que tener propuestas con precio, eso es lo que hace que la gente elija y mire”, explicó, subrayando que hoy la competitividad se gana en la vidriera.

Respecto a la vida social en las instituciones deportivas, el referente del Club San Isidro reconoció que el verano suele marcar un paréntesis en la actividad societaria. “Históricamente cuesta más cobrar la cuota de enero cuando los chicos no tienen deporte. Mar del Plata no tiene tanta vida social de club como otras ciudades, la colonia de vacaciones se manda si se puede, y si no, se recorta”, admitió.

Una ciudad “complicada”

Fuscaldo describe tambien un panorama de degradación que afecta directamente al comercio local. “La ciudad está muy complicada hace más de un año en cuanto a suciedad, gente viviendo en la calle y droga, mucha droga. Hubo muchos asesinatos en los últimos días y están entrando a robar a locales. La gente tiene miedo de salir a la noche por más que haya un poquito más de policía”, denunció.

El empresario aportó un dato alarmante sobre la vulnerabilidad social en el distrito: “Hay entre 2.000 y 3.000 personas viviendo en la calle, en invierno había 500. Es un descontrol y no hay respuestas efectivas a nivel municipal. El municipio tiene sus armas, pero la Patrulla Municipal no es policía y el tema es mucho más profundo”.

La crisis del oficio gastronómico

Consultado sobre la calidad del servicio frente a otros polos turísticos, se puso el foco en un problema generacional y estructural: la pérdida de la profesionalización del personal de salón. “No es que en otros lados te atiendan solo profesionales, es que falta vocación. Muchos ya no toman ser mozo como un oficio de por vida. Hoy son mozos, mañana atienden una heladería. Se ha perdido el profesionalismo con oficio”, reflexionó el empresario.

Para el sector, se trata de una tendencia global que impacta localmente: “A los chicos hoy les cuesta mantener un rubro. Ser mozo es un oficio donde hay que calificar, trabajar y aprender, y no todos hoy tienen esas ganas. De todas formas, Mar del Plata sigue siendo punta en gastronomía en el país”, rescató.

El futuro: jóvenes y Carnaval

De cara a lo que resta de la temporada, la expectativa está puesta en el fin de semana largo de Carnaval y en la capacidad de Mar del Plata para fidelizar a las nuevas camadas de turistas. Fuscaldo celebró la coordinación entre los empresarios de la noche para “estirar” las propuestas de febrero sin superponerse.

“El clima será fundamental. Hoy el turista mira el pronóstico y decide si viene sobre la hora. Pero me encanta la movida joven en las playas del sur. Esos chicos de 18 o 20 años que hoy vienen con amigos, en unos años vendrán con sus parejas y luego con sus familias. Ese es el futuro turista de siempre de Mar del Plata”, concluyó.