La Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar registraron una mejora real del 14% durante el gobierno de Javier Milei, pero no lograron cubrir las subas de precios en cuatro rubros básicos de la economía. El incremento del poder de compra resultó desigual y dejó rezagados gastos clave como educación, vivienda y servicios.
La mejora en las transferencias por hijo coincidió con una baja de la pobreza e indigencia a nivel nacional, que alcanzaron el 31,6% y el 6,9%, respectivamente. Entre los hogares con niños, el aumento del ingreso disponible explicó parte de esa tendencia, según datos oficiales relevados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC).
Como consecuencia de este proceso, la pobreza entre niños, niñas y adolescentes de 0 a 14 años descendió 4,1 puntos porcentuales entre el segundo semestre de 2023 y el primero de 2025, al pasar del 39,5% al 35,4%. En paralelo, la indigencia en ese grupo etario cayó 8,9 puntos, desde el 18,9% al 10%, de acuerdo con las mismas cifras oficiales.
Ante este panorama, el informe recordó que durante el primer semestre de 2024, la pobreza infantil alcanzó el 39,1%, y la indigencia trepó al 27%, lo que respondió a la aceleración inflacionaria posterior a la devaluación que aplicó la conducción libertaria hacia el inicio de su gestión.
Un análisis elaborado por la Fundación Mediterránea destacó que la AUH se consolidó desde su implementación en 2009 como la principal política de transferencia monetaria dirigida a la niñez. El estudio remarcó que el programa social cumple una doble función, ya que refuerza los ingresos en el corto plazo e incide sobre el desarrollo educativo y sanitario de las infancias.

Actualmente, unos 4,3 millones de niños reciben la AUH, que en diciembre pasado alcanzó un monto de $122.492, mientras que la Tarjeta Alimentar permanece congelada desde junio de 2024 en $52.250 por hijo. De acuerdo al informe, la combinación de ambas prestaciones permitió cubrir el 100% de la Canasta Básica Alimentaria en diciembre de 2024, aunque ese nivel descendió al 92% el año pasado por el impacto de la inflación.
En tanto, el estudio advirtió que la mejora real de la AUH no avanzó de manera pareja frente a los distintos aumentos de precios. Mientras la asignación subió un 31,3% durante el último año, la educación aumentó un 52,3%, la vivienda y los servicios un 41,6%, los alimentos y bebidas un 32,2% y el transporte un 32%, por lo que la AUH solo superó a cinco de los doce rubros del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
En el tramo final del 2025, las mediciones mostraron un freno en la baja de la incidencia social por la fuerte suba de los alimentos, que presionó sobre las canastas básicas. El Nowcast de Pobreza de la Universidad Torcuato Di Tella estimó que la pobreza pasó del 28,7% en el tercer trimestre, al 32,5% entre octubre y diciembre, aunque el promedio del segundo semestre rondaría el 30,6%.
Por último, el informe señaló una fuerte brecha con la asignación familiar contributiva para los trabajadores formales. Mientras el esquema no contributivo cubrió el 92% de la Canasta Básica Alimentaria por hijo en diciembre de 2025, la asignación para un trabajador registrado del tramo más bajo alcanzó el 32%, con niveles aún menores a medida que el salario aumenta.
La baja del desempleo no reemplaza el rol de la AUH y la Tarjeta Alimentar
La tasa de desocupación descendió al 6,6% en el tercer trimestre de 2025 y marcó el nivel más bajo desde fines del 2024, según el último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INDEC). El dato reflejó una mejora en el mercado laboral, aunque ese avance no logró desplazar el peso que mantienen la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar en el sostenimiento de los ingresos de los hogares con niños.

El relevamiento de carácter nacional, que abarca los 31 principales conglomerados urbanos, mostró una caída de un punto porcentual respecto del segundo trimestre, cuando el desempleo se ubicó en 7,6%. A su vez, la medición registró un descenso de 0,3 puntos en la comparación interanual, tras el pico que había alcanzado la desocupación durante el primer trimestre del año.
No obstante, el informe oficial advirtió que la mejora del empleo se produjo con cambios en su composición. Durante el tercer trimestre del 2025, el 71,9% de las personas ocupadas fueron asalariadas, mientras que los trabajadores no asalariados treparon al 28,1%, con un aumento del cuentapropismo y una tasa de informalidad que se ubicó en torno al 43,3%.
En paralelo, el organismo estadístico informó que una familia tipo necesitó en noviembre $1.257.329 para no quedar por debajo de la línea de pobreza y $566.364 para superar la línea de indigencia. La evolución de estas canastas, impulsada por la suba de alimentos y servicios, volvió a poner en evidencia que la baja del desempleo convive con un escenario en el que la AUH y la Tarjeta Alimentar siguen siendo determinantes.
