El Auditorium agota las localidades combinando excelencia artística con gestión territorial

En el inicio de su año 81, el Centro Provincial de las Artes se torna en un refugio cultural con salas llenas y una identidad que resiste al ajuste. Su director, Vito Amalfitano, analiza el éxito de “El Conventillo de la Paloma”, la apuesta por el cine nacional y el rol de una institución que recibe a los barrios en el corazón de la ciudad.

En una temporada marcada por la retracción del consumo, el Auditorium ha logrado sostener niveles de ocupación elevados, apalancado en una política de precios accesibles y una fuerte identificación con el público local. Mientras los grandes circuitos comerciales de la calle Güemes y la Avenida Luro reportan una temporada de retracción, el Centro Provincial de las Artes Teatro Auditorium parece navegar en una frecuencia distinta. Con la Sala Piazzolla a pleno y una grilla que agota funciones en sus espacios alternativos, la institución celebra el inicio de su año 81. En diálogo con el Retrato, su director, Vito Amalfitano, analiza las claves de una institución que combina excelencia artística con una gestión territorial que busca llevar el teatro más allá de la postal turística.

“A pesar de ser una temporada difícil por el contexto económico, la gente quiere mucho al Auditorium y su programación. Llenamos salas muchas veces, arrancamos el 7 de enero con la Sala Piazzolla repleta para Elena Roger y El Conventillo de la Paloma está llenando todas las semanas en la Sala Payró”, destacó Amalfitano. El éxito de la pieza dirigida por las hermanas Carreras representa el regreso de un apellido fundador del teatro local a una de sus casas históricas.

Identidad y resistencia cultural

Uno de los puntos más destacados por el director es el rol del Auditorium como espacio de resguardo frente a lo que define como intentos de censura o desfinanciamiento de la cultura a nivel nacional. La muestra de “Fileteros”, recientemente inaugurada en el foyer del Auditorium, es un ejemplo de esta postura. “Son obras que fueron censuradas en el ex CCK por el gobierno nacional y, contra la censura, las trajimos aquí. Tiene que ver con la calidad artística popular y con defender nuestra identidad”, afirmó el director.

Esta defensa de lo propio se extiende a la política de precios. Si bien el teatro mantiene una base de 18.000 pesos (15.000 para jubilados), la demanda ha permitido establecer valores diferenciales para las filas de vanguardia. “En otras temporadas te diría que el éxito era solo por los precios populares, pero hoy no es solo el valor. Es un público cautivo y una propuesta cultural diferente al teatro comercial. Tenemos una gran relación con empresarios como Rottemberg, que trae obras excelentes, pero el Auditorium ofrece una alternativa distinta”, analizó.

El teatro como parte de la vida marplatense

Para Amalfitano, el vínculo del marplatense con el edificio del Casino es mas bien biográfico y sostiene que el marplatense “le tiene mucho cariño al Auditórium”. La estadística interna asegura que, en funciones de alta convocatoria, hasta el 80% del público es local. “No hay marplatense que no tenga un vínculo porque recibió su diploma universitario acá, o su título de secundaria, o hizo el acto escolar. Cada marplatense tiene una historia con el teatro”, detalló.

Este sentido de pertenencia se profundiza con programas como “La cultura está en el barrio” y “El teatro en la escuela”, que permiten el acceso de sectores periféricos a la sala principal. “Acercamos a chicos de la periferia que a veces conocen el mar por primera vez gracias a venir al Auditorium. Eso es lo que garantiza el Instituto Cultural que preside Florencia Saintout: una decisión de respaldar la cultura pese a que los presupuestos son más bajos porque a la provincia le entra menos dinero”, explicó.

Perspectivas para el 2026

De cara al resto del año, la gestión apuesta a la “imaginación” y la solidaridad del sector artístico para sostener la calidad de la grilla. El director subrayó que muchos elencos de primer nivel eligen el Auditorium aun cuando las condiciones económicas sean menos ventajosas que en el circuito privado. “Artistas como Julieta Silberberg o Gaby Toscano nos dicen que estar en la Piazzolla es especial. Por ahí pasaron desde Alfredo Alcón hasta Astor Piazzolla, Charly García y Spinetta”, recordó.

Con el estreno próximo de propuestas como “Historias Argentinas” (el regreso de Pigna y Saborido) el 20 de febrero y la continuidad del cine nacional solidario gratuito, el Auditorium se prepara para un 2026 de resistencia creativa. “La cultura es una prioridad. Vamos a seguir con todos los programas de invierno porque el Auditorium es, ante todo, un espacio de la comunidad”