En el partido de inicio de temporada del fútbol grande del país, lo mejor estuvo en las tribuna del Tiburón, donde el público lo recibió con un entusiasmo desbordante y pirotecnia al por mayor. En el campo de juego tanto Defensa y Justicia como Aldosivi, opacaron la fiesta preparada y jugaron un partido para el olvido. Se podrá decir que es el inicio, pero lo que mostraron fue una pobreza futbolística alarmante.
El Tiburón y el Guapo abrieron el telón del Torneo Apertura de la Liga Profesional y lo hicieron con un triste empate sin goles en el Estadio José María Minella de Mar del Plata.
Cuando el empate parecía sellado, una jugada aérea terminó en preocupación generalizada: Lucas Souto levantó el brazo en la disputa y golpeó de lleno en el rostro a Fernández, quien no advirtió la llegada de su compañero. El impacto fue inmediato y el mediocampista del “Halcón” cayó inconsciente sobre el césped del estadio José María Minella.
La reacción fue instantánea. Ambos cuerpos médicos ingresaron de urgencia y el futbolista debió ser inmovilizado y retirado en ambulancia, con cuello ortopédico. Si bien recuperó el conocimiento en el campo e incluso intentó incorporarse, presentaba un fuerte mareo, por lo que fue trasladado a un hospital cercano para realizarle estudios de control.
Hasta ese momento, el partido había ofrecido muy poco. Aldosivi mostró algunos pasajes de orden y compromiso bajo la conducción de Guillermo Farré, pero sin peso ofensivo. Defensa y Justicia, en tanto, tampoco logró imponer condiciones ni generar peligro sostenido.
Las pocas llegadas a los arcos no alcanzaron para romper la monotonía de un encuentro que reflejó fielmente el 0-0 final.
El primer encuentro de los marplatenses en el campeonato dejó una imagen que, ojalá con el correr de las fechas, entusiasme desde el verde césped y no desde las tribunas
