La concejal de Unión por la Patria realiza un duro diagnóstico sobre el estado de Mar del Plata. Denuncia que la Tasa Vial, creada para arreglar calles, se utiliza para pagar salarios, cuestiona los acuerdos de publicidad LED que no se traducen en mejoras para los vecinos y advierte sobre una crisis de seguridad que exige una coordinación territorial urgente.
Para la concejal Mariana Cuesta, referente de Unión por la Patria, la ciudad atraviesa un proceso de degradación producto de una falla de gestión sistemática. Según la legisladora, existe un consenso ciudadano, más allá de las preferencias electorales, sobre el deterioro de los servicios básicos: desde la acumulación de basura hasta la intransitabilidad de las arterias, tanto en el centro como en la periferia.
En diálogo con El Retrato, Cuesta señala la desatención de las obligaciones primarias por parte del Ejecutivo local: “Lo que notamos es una ciudad que se ve abandonada desde hace un tiempo. El intendente Montenegro se ha corrido de las obligaciones que los marplatenses le confieren a la municipalidad. No hay marplatense o turista que no vea que la ciudad está más sucia y que tiene cada vez más baches”.
La Tasa Vial: una “promesa rota” y calles en ruinas
Uno de los ejes más sensibles de la crítica opositora es la creación de la denominada Tasa Vial, un tributo aplicado al consumo de combustible que nació con el objetivo específico de financiar el bacheo. Sin embargo, Cuesta denuncia que el destino de esos fondos ha sido desviado para cubrir urgencias operativas de la administración.
“Esa tasa se generó con la promesa de que era exclusivamente para arreglar las calles. Lo cierto es que hoy las calles están peor que nunca y el intendente pidió autorización para usar ese dinero para pagar salarios. Entendemos que esa promesa fue rota y que se le cobra un fondo extra a los vecinos, pero el bache no se arregla. Por eso hemos propuesto eliminar la tasa vial”, explicó la concejal, subrayando la paradoja de un municipio que recauda más pero invierte menos.
Esta falta de inversión se traduce en una imagen de desidia que impacta directamente en el turismo. Cuesta mencionó ejemplos emblemáticos como el estado del Puente de los Candados o la proliferación de microbasurales, señalando que estas fallas no son producto de una omisión reciente, sino de “años de abandono acumulado que hoy pasan factura”.
El “negocio” de la publicidad y la ausencia de contraprestación
La concejal también puso bajo la lupa la relación del municipio con el capital privado, específicamente en lo que respecta a la instalación de los nuevos tótems LED publicitarios. Si bien el Ejecutivo defiende estos convenios bajo la premisa de mejoras en el mobiliario urbano, para Cuesta la realidad en la calle es muy distinta.
“Lejos de ser una sociedad provechosa con el capital privado, esto termina siendo una entrega de espacio público a precio bajo. El municipio cobra seis millones de pesos anuales por un acuerdo de publicidad gigante, pero ¿Cuál es la prestación que recibe el vecino? Se prometió el arreglo de paradas de colectivo y hasta ahora no he visto ninguna garita arreglada por esta empresa. Es el peor de los mundos: el vecino paga tasas más caras y no recibe ni los pozos tapados ni la basura recolectada”, sentenció.
El dilema de la basura: 5.000 millones y una ciudad sucia
Cuesta destacó que el contrato de recolección de residuos es uno de los desembolsos más cuantiosos del erario público, superando los 5.000 millones de pesos mensuales, lo que hace que los resultados actuales resulten inexplicables desde la lógica de la eficiencia.
“Mar del Plata nunca tuvo tantos basurales en todas las calles como ahora. No sé si es un problema de falta de control o de gestión directamente, pero el EMSUR parece paralizado. Los microbasurales y el abandono de las plazas estaban hace un año y siguen estando hoy. Por ahora, a la gestión solo le están poniendo ganas a los videos de redes sociales, pero como vimos con el caso de la bandera mal puesta ayer, a veces intentan ser virales y terminan convertidos en un meme”, ironizó en referencia al reciente escándalo de la enseña patria en la rotonda del Golf.
Seguridad: entre la “discriminación” y la falta de coordinación
En materia de seguridad, el diagnóstico es igualmente sombrío. Frente a las recientes movilizaciones de vecinos en barrios como Estela Maris y San Carlos, Cuesta llamó a abandonar las excusas partidarias para enfrentar la delincuencia.
“La seguridad es la mayor preocupación de todos los marplatenses. Me gustaría ver un intendente que pueda coordinar desde el territorio a todas las fuerzas: provinciales, nacionales y municipales. Los números con los que arrancó la temporada son preocupantes, venimos de una casa baleada con casi 200 tiros (refiriéndose al hecho del 11 de enero en el barrio José Hernández), ante eso hay que dejar las diferencias de lado porque, si no, se va a hacer invivible Mar del Plata”, advirtió.
Crisis institucional en el Concejo Deliberante
La concejal se refirió a la tensión interna en el cuerpo legislativo tras la polémica conformación de las autoridades en diciembre pasado, donde la oposición fue excluida de las vicepresidencias.
“Lo que pasó en la sesión preparatoria rompió un acuerdo democrático vigente desde el 83. Espero que en marzo el oficialismo revise lo que hizo y nos devuelva la vicepresidencia primera. Los problemas de los dirigentes no pueden ser más importantes que los problemas de la gente, pero es vital respetar el reglamento para que la política funcione”, analizó. De cara al período ordinario, Cuesta reafirmó que su bloque mantendrá una postura activa y territorial: “Queremos ser la voz opositora a este modelo que consideramos malo para la ciudad y el país. Vamos a controlar cada gasto y a seguir insistiendo en salud, educación y seguridad como prioridades innegociables”.
