Un informe de Autopista de Buenos Aires (AUBASA) reveló que durante enero circularon más de 100 mil vehículos menos rumbo a los principales destinos turísticos, una caída que expone el impacto del ajuste económico, la pérdida de poder adquisitivo y el retroceso del consumo en plena temporada alta.
El descenso del tránsito no fue un dato aislado, sino un indicador directo del menor flujo de visitantes hacia la región, lo que implican menos visitantes, estadías más cortas y una reducción en la actividad económica de los municipios costeros, que dependen en gran medida del movimiento turístico durante los meses de verano.
Al analizar los números, el gerente General de AUBASA, Pablo Ceriani, vinculó la baja con el contexto económico nacional. “Menos autos en la ruta significa menos turismo, menos consumo y menos trabajo”, afirmó el dirigente, y sostuvo que el ajuste impulsado por el Gobierno nacional deterioró los ingresos de las familias, limitando la posibilidad de sostener vacaciones más largas o con mayor nivel de gasto.
La contracción del turismo interno también se explica por un escenario de costos elevados en los destinos locales y un tipo de cambio que, para muchos viajeros, volvió más atractivo vacacionar en el exterior. Esa combinación redujo la competitividad de la Costa Atlántica frente a otros destinos y profundizó la pérdida de visitantes.
Más allá de las lecturas políticas, el impacto económico resulta difícil de relativizar. La región concentra una porción central de la actividad turística del país y depende del flujo sostenido de visitantes durante enero y febrero para sostener miles de puestos de trabajo estacionales y la actividad comercial.

La merma en la circulación vehicular que reportó AUBASA no solo afecta a hoteles y alquileres temporarios, sino también a estaciones de servicio, restaurantes, comercios barriales y prestadores de servicios turísticos, que ven resentidos sus ingresos en un período clave para el año económico.
En este contexto, la temporada 2026 muestra un comportamiento distinto al de años anteriores, con turistas que optan por estadías más breves, consumos más medidos y un uso más restringido de servicios recreativos, lo que impacta directamente en la facturación del sector.
El informe vial de AUBASA se suma así a otros indicadores que reflejan un escenario de retroceso en la actividad turística bonaerense, en medio de un contexto económico adverso y sin políticas de protección específicas para el sector.
Producción presentó datos parecidos a los de AUBASA
Los primeros datos oficiales de la temporada de verano 2026 confirmaron un retroceso en los principales destinos bonaerenses. Según informó el ministro de Producción, Augusto Costa, entre el 1 de diciembre y el 12 de enero pasaron por la provincia unos 3,6 millones de turistas, una cifra que, aunque mantiene a Buenos Aires como el principal destino del país, mostró una caída interanual del 2,4% respecto de 2025 y del 9% en comparación con 2024.

Además del menor volumen de visitantes, otro factor crítico fue la reducción en la duración de las estadías. Las vacaciones se acortaron un 3,7% en la primera quincena de diciembre y un 7% en la segunda, lo que limitó el impacto económico del turismo en los distritos costeros.
El indicador más preocupante fue el consumo, que registró una baja del 21% en lo que va de la temporada. En la Costa Atlántica, el retroceso alcanzó el 26%, mientras que los gastos realizados a través de Cuenta DNI cayeron cerca del 40%, reflejando un cambio marcado en los hábitos de los turistas.
En Mar del Plata, si bien la ocupación hotelera mejoró durante el segundo fin de semana de enero y alcanzó alrededor del 65%, el vicepresidente de la Asociación Empresaria Hotelera y Gastronómica, Hernán Szkrohal, advirtió que el mayor movimiento no se traduce de manera uniforme en el consumo. “Los consumos están cuidados”, afirmó, al señalar que los sectores de ingresos medios priorizan gastos esenciales y limitan salidas y compras no indispensables.
