El Teatro Tronador fue escenario de mucho más que una función teatral: fue testigo de una verdadera celebración del oficio actoral. La presentación de Los Macocos reunió a cuatro actores que, desde el primer minuto, se reconocen como actores premium, de esos que no necesitan presentación porque su sola presencia ya cuenta una historia.
Sobre el escenario, despliegan casi 40 años de trayectoria resumidos con inteligencia, humor y una precisión admirable. Cambios de personajes vertiginosos, una soltura escénica envidiable y un manejo del cuerpo y del rostro que convierte cada gesto en un guiño cómplice hacia el espectador. Sus caras hablan, interpelan, invitan a reír y también a reflexionar.
La destreza actoral de Los Macocos no solo entretiene: enseña. Hay una comprensión profunda del ritmo, del texto y del vínculo con el público que solo se logra con años de trabajo, pasión y amor por el teatro. Todo fluye con naturalidad, pero detrás de esa aparente simpleza hay un dominio absoluto del arte de actuar.
Recomendación absoluta para quienes aman el teatro y, especialmente, para quienes sienten curiosidad o vocación por la actuación: vayan a verlos. No se lo pierdan. Quizás aprendan mucho más con esta obra que con meses enteros de ir al teatro o incluso de formación. Porque cuando los grandes actores se suben al escenario, el aprendizaje es inevitable.
Una presentación inolvidable, en un teatro que se lució, y con cuatro artistas que confirman por qué el teatro argentino sigue siendo una referencia indiscutida.
Sandra Robbiani
